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Canarias afronta máximas históricas y restricciones por ola de calor

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

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Canarias afronta máximas históricas y restricciones por ola de calor © espanol.news

El Archipiélago vive un episodio de calor con récords de hasta 40 grados. Gran Canaria y Tenerife aplican restricciones y refuerzan la alerta por incendios. Las noches tampoco darán tregua.

Canarias se enfrenta a una de las olas de calor más intensas de los últimos años, con temperaturas que ya rozan los 40 grados y previsiones de máximas aún más elevadas en los próximos días. Gran Canaria y Tenerife son las islas más afectadas, donde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) mantiene activados los avisos de nivel importante por calor extremo. En Gran Canaria, los termómetros podrían superar los 39 grados en cumbres y vertientes este, sur y oeste, y en zonas como la cuenca de Tejeda o las medianías del sureste y oeste se esperan picos superiores a los 40 grados. Las noches tampoco ofrecerán alivio: en estas áreas, las mínimas no bajarán de los 28 grados.

En Tenerife, el área metropolitana se prepara para jornadas críticas, con el mapa de la Aemet teñido de naranja y previsiones de hasta 37 grados, especialmente en las zonas orientadas al sureste. Aunque se espera que la alerta baje a nivel amarillo al inicio de la semana, la intensidad del calor ya se deja sentir. En el resto del Archipiélago, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro mantienen avisos de nivel bajo, pero con máximas que pueden alcanzar los 35 grados y, puntualmente, los 37 en algunas zonas.

El episodio, que comenzó el miércoles, podría prolongarse hasta el martes o miércoles de la próxima semana, según los modelos de predicción. Sin embargo, la Aemet advierte que en áreas con orografía particular, como Tasarte en Gran Canaria o Las Mercedes en Tenerife, el calor podría persistir hasta el jueves. Aunque la confirmación oficial de ola de calor llegará al cierre del episodio, la extensión, duración y severidad hacen probable que sea la primera del año en Canarias.

Ante este escenario, el Gobierno de Canarias ha reforzado las restricciones para prevenir incendios forestales, especialmente en las islas occidentales y Gran Canaria. Se prohíbe cualquier actividad que implique fuego en exteriores, el uso de maquinaria que pueda generar chispas y la utilización de material pirotécnico en zonas de riesgo. Además, en Tenerife, el Cabildo ha elevado las medidas al grado 2: queda prohibida la estancia en áreas recreativas y acampadas, así como la circulación de vehículos a motor por pistas forestales.

Las autoridades insisten en extremar las precauciones: evitar la exposición directa al sol en las horas centrales, buscar espacios frescos o climatizados, ventilar las viviendas por la noche y protegerlas del sol durante el día. Se recomienda vestir ropa ligera y clara, hidratarse con frecuencia, optar por comidas ligeras y evitar tanto el alcohol como el ejercicio físico intenso en los momentos de mayor calor.

El impacto de las altas temperaturas y el riesgo de incendios no es exclusivo de Canarias. En otras regiones de España, la preocupación por los incendios forestales también ha marcado la agenda pública, como ocurrió recientemente en Baleares, donde el Rey abordó la emergencia junto a autoridades locales (ver análisis sobre la respuesta institucional en Baleares).

Según datos de la Aemet, los valores extremos registrados en las últimas horas confirman la gravedad del episodio: en La Aldea de San Nicolás (Gran Canaria) se alcanzaron 37,4 grados, en Teror 37 y en Tejeda 36,7. En Tenerife, el aeropuerto del Norte llegó a 36,9 grados y en Agulo (La Gomera) se midieron 36,7. Este tipo de episodios, cada vez más frecuentes, obligan a las autoridades a revisar y reforzar los protocolos de prevención y respuesta ante emergencias climáticas. El calor extremo no solo afecta la salud pública y la seguridad, sino que también incrementa el riesgo de incendios forestales, un desafío recurrente en los meses de verano en España. La coordinación entre administraciones y la concienciación ciudadana resultan claves para minimizar los daños y proteger tanto a la población como al entorno natural.

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