La Generalitat advierte de un riesgo muy alto de incendios en 398 municipios catalanes. El pico de peligro se espera entre el domingo y el lunes. La mayoría de las zonas afectadas se concentran en Lleida y el interior.
El avance de la ola de calor en Cataluña ha llevado a la Generalitat a activar la alerta por riesgo de incendio en 398 municipios, según los datos difundidos este sábado por el Departamento de Agricultura. La mayoría de las localidades afectadas se encuentran en la provincia de Lleida y en el centro del territorio catalán, donde la combinación de temperaturas elevadas y una humedad relativa muy baja ha elevado el peligro a niveles poco habituales para estas fechas.
De acuerdo con el mapa elaborado por Meteocat (Servei Meteorològic), solo seis comarcas orientales de Cataluña quedan fuera de la zona de riesgo. El resto del territorio se enfrenta a un escenario de máxima precaución, con 74 municipios bajo aviso rojo por peligro muy alto y otros 324 en aviso naranja por riesgo alto de incendio forestal. Las autoridades insisten en la necesidad de extremar la cautela, especialmente en las áreas rurales y forestales.
El Departamento de Agricultura ha subrayado que el pico de peligro se espera entre el domingo y el lunes, coincidiendo con el momento más intenso de la primera ola de calor del verano. La Generalitat ha recordado la importancia de alertar al 112 ante cualquier indicio de fuego o humo, reforzando así la vigilancia ciudadana en un contexto de condiciones meteorológicas adversas.
La situación actual se produce en un contexto de veranos cada vez más secos y calurosos en la península ibérica. Cataluña, como otras regiones mediterráneas, ha experimentado en los últimos años un aumento en la frecuencia de episodios de calor extremo y una mayor presión sobre los recursos forestales. Según datos oficiales, la provincia de Lleida suele concentrar algunos de los incendios más graves de la comunidad, en parte por la extensión de sus zonas agrícolas y boscosas. La alerta de estos días refuerza la tendencia de los últimos veranos, en los que la prevención y la respuesta rápida se han convertido en prioridades para las autoridades autonómicas.