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Cataluña aumenta su dependencia energética y retrocede en renovables

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Cataluña aumenta su dependencia energética y retrocede en renovables Español.News
Cataluña aumenta su dependencia energética y retrocede en renovables

Cataluña importa más electricidad de Aragón que la que produce con renovables. El peso de la energía verde baja al 15,3% y la nuclear domina el suministro. El sector alerta de una brecha creciente frente a los objetivos de 2030.

Cataluña afronta un retroceso en su transición energética: la región no logra cubrir su demanda eléctrica con producción propia y ve cómo el peso de las renovables disminuye. Según el último informe del Observatorio de las Energías Renovables de Cataluña (OberCat), la cuota de energías verdes cayó nueve décimas en 2025, situándose en el 15,3% del consumo total. Esta cifra aleja aún más a la comunidad del objetivo del 50% de renovables fijado para 2030 en la Prospectiva Energética de Cataluña (Proencat).

El diagnóstico revela que la generación eléctrica en Cataluña creció un 2% el año pasado, hasta los 38.292 GWh, pero la demanda aumentó aún más, alcanzando los 45.250 GWh, un 2,7% más que en 2024. Ante este desfase, la región ha incrementado sus importaciones de energía, especialmente desde Aragón, superando incluso la producción local de renovables. OberCat subraya que la nuclear mantiene un peso dominante, cubriendo el 50% de la electricidad consumida, mientras que las renovables quedan ligeramente por debajo de las fuentes fósiles.

El informe detalla que la hidroeléctrica fue la principal fuente renovable, con 3.822 GWh y un 8,4% de la demanda. La eólica, en cambio, sufrió una caída del 16,8% y solo aportó 2.360 GWh, mientras que la solar, pese a un repunte del 17,5% en fotovoltaica, sigue siendo marginal con 495 GWh y apenas el 1,1% del total. El autoconsumo fotovoltaico también se resintió: en 2025 se instalaron 14.890 sistemas, pero la potencia anual cayó un 34% respecto al año anterior.

Entre las causas del frenazo renovable, el sector apunta al fin de las ayudas europeas Next Generation, el encarecimiento de los tipos de interés y la menor rentabilidad percibida por la bajada del precio de la electricidad. Además, Cataluña aplica las tasas de tramitación más altas del Estado para nuevos proyectos: un parque eólico tipo de 50 MW paga 119.521 euros, casi nueve veces más que en Aragón y hasta 600 veces más que en Navarra.

La dependencia de la energía nuclear sigue siendo absoluta. Según Anav, la entidad que gestiona las centrales de Ascó y Vandellòs, el 50,6% de la electricidad consumida en 2025 en Cataluña provino de estos reactores, que también aportan el 8,9% del sistema eléctrico peninsular. OberCat cifra la producción nuclear en 22.800 GWh, lo que representa el 50,4% del total generado en la comunidad.

El déficit de profesionales cualificados es otro reto para el sector renovable catalán. Fegicat, el gremio de instaladores, estima que faltan 21.853 trabajadores, un 12% más que el año anterior. Dos de cada tres empresas tienen dificultades para contratar personal, y para cumplir los objetivos de Proencat hasta 2050 se necesitarán unos 107.000 nuevos profesionales.

El saldo importador de electricidad alcanzó los 7.144 GWh en 2025, un 6,4% más que el año anterior y el tercer mayor registro desde 1990. Esta situación, según OberCat, implica una pérdida de soberanía energética para Cataluña. El análisis de la situación energética se suma a otros desafíos recientes en la región, como la caída de reservas en espacios culturales y casas de colonias, que también ha sido objeto de atención en informes sobre el impacto de restricciones en actividades escolares.

En el contexto nacional, España ha experimentado un crecimiento sostenido en la capacidad renovable instalada en los últimos años, pero la distribución territorial es desigual. Cataluña, pese a su peso económico y demográfico, avanza más lento que otras comunidades como Aragón, Castilla-La Mancha o Andalucía en la implantación de nuevas plantas solares y eólicas. La transición energética en España está marcada por la necesidad de reducir la dependencia de fuentes fósiles y nucleares, cumplir los compromisos climáticos europeos y garantizar la seguridad de suministro. El caso catalán ilustra los retos regulatorios, económicos y laborales que afrontan las regiones para acelerar el despliegue renovable y reducir la necesidad de importar energía de territorios vecinos.

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