El Govern catalán ha presentado una inversión de hasta 2.500 millones de euros para reformar y climatizar 2.530 centros educativos públicos en los próximos cinco años. Sin embargo, la mejora del confort térmico no significa que todas las escuelas vayan a tener aire acondicionado. El plan, anunciado en un momento de tensión con los sindicatos docentes y con nuevas protestas en el horizonte, prioriza adaptar los edificios al cambio climático, pero no concreta cuántos centros contarán con sistemas de refrigeración efectivos. Según datos de la Generalitat y publicados por El País, la iniciativa se desarrollará en varias fases y comenzará con una selección de 100 centros considerados prioritarios.
La medida llega tras un verano de temperaturas récord y aulas que superaron los 35 grados, como recogieron varios medios. El Govern reconoce que el 26% de los centros fueron construidos antes de 1960 y presentan graves problemas de aislamiento, por lo que las primeras actuaciones se centrarán en ventanas, fachadas y tejados antes de instalar sistemas de climatización avanzados. Se priorizan la aerotermia y la ventilación mecánica, mientras que el aire acondicionado solo se contempla en casos puntuales.
Generalitat de Catalunya
El plan arranca con 100 centros elegidos por el estado del edificio y la vulnerabilidad del alumnado. La inversión inicial será de 100 millones de euros y las obras deberían terminar en verano de 2028. El Govern no ha detallado cuántos centros ya tienen aire acondicionado ni cuántos lo recibirán. Se sabe que los barracones y algunos centros gestionados por ayuntamientos ya cuentan con sistemas de refrigeración, y que este año se instalarán ventiladores en 392 centros, considerados suficientes para alcanzar el "confort térmico".
La Generalitat insiste en que "climatización" no equivale a instalar aire acondicionado en todas las aulas, sino a mejorar el aislamiento térmico, las ventanas, las fachadas, las cubiertas y la ventilación. Según la información de la Agencia EFE y medios como El País, el aire acondicionado solo se instalará en casos excepcionales, mientras que la aerotermia y la ventilación mecánica serán las soluciones más habituales. En los últimos meses se han instalado ventiladores en 227 centros y se prevé llegar a 150 más como medida temporal hasta que se realicen las reformas estructurales.
Ayuntamiento de Barcelona Administración municipal
La Generalitat toma como modelo el Plan Clima de Barcelona, que prevé climatizar 170 centros hasta 2029 con fondos de la tasa turística, retirando calefacciones antiguas e instalando placas solares. La diferencia es que el Govern traslada la responsabilidad de la mayoría de las reformas a los ayuntamientos, que deberán gestionar y financiar los proyectos en las escuelas. La Generalitat se centrará en los institutos y devolverá la inversión municipal de forma progresiva hasta 2037.
El anterior Ejecutivo de ERC optó por soluciones parciales: aire acondicionado solo en espacios comunes y en 200 centros, además de repartir miles de ventiladores que resultaron insuficientes durante las olas de calor. La última medida del Departamento de Educación fue una inversión de 20 millones para distribuir ventiladores en 400 centros este verano, aunque solo se ha llegado a 228 y se han gastado 5,5 millones.
El calendario para el resto de los centros sigue sin concretarse. El Govern aspira a completar la climatización en cinco años, pero la ejecución depende de la capacidad y voluntad de los ayuntamientos, que aún no han confirmado su implicación ni los recursos disponibles. La Generalitat admite que Infraestructures.cat no puede asumir la reforma de todos los centros y que la colaboración público-privada será necesaria para avanzar, según informes de prensa nacionales.
El listado de los 100 primeros centros beneficiados ya está definido, pero la mayoría de familias y docentes seguirá esperando soluciones concretas. El plan apuesta por la modernización y la adaptación al clima, pero en la práctica la instalación de aire acondicionado será la excepción. En un contexto de temperaturas extremas y demandas crecientes de la comunidad educativa, el Govern prioriza la eficiencia energética y la reforma estructural sobre el confort inmediato. La transferencia de la carga financiera a los ayuntamientos y la falta de plazos claros para el conjunto de los centros muestran que la climatización universal en las escuelas catalanas sigue siendo una promesa lejana y condicionada por la capacidad local y la voluntad política.