Un equipo chino ha desarrollado una batería nuclear basada en carbono-14 y carburo de silicio, capaz de generar energía durante milenios. Su potencia es limitada, pero abre nuevas posibilidades para dispositivos en entornos extremos y de difícil acceso.
El 6 de julio de 2026, en Lanzhou, un grupo de investigadores de la Northwest Normal University y la empresa Gansu Zhulong Technology presentó la Qianjiyuan Tianshu, una batería nuclear sin litio que promete revolucionar la alimentación de dispositivos en lugares donde cambiar o recargar una fuente de energía resulta prácticamente imposible. El núcleo de esta innovación reside en el uso de carbono-14, un isótopo radiactivo, y un transductor de carburo de silicio, que juntos permiten generar electricidad de forma continua durante miles de años.
La clave de la longevidad de la Qianjiyuan Tianshu está en la vida media del carbono-14, estimada en 5.730 años. Durante ese periodo, la actividad radiactiva se reduce a la mitad, pero la batería sigue produciendo energía, aunque en cantidades decrecientes. Sin embargo, la verdadera autonomía del dispositivo dependerá de la resistencia de sus componentes: encapsulado, conexiones y sistemas electrónicos, que también están sujetos al desgaste y envejecimiento.
Esta batería no está pensada para alimentar móviles, coches eléctricos ni electrodomésticos. Su potencia máxima, de apenas 1,13 microvatios, la sitúa lejos de los grandes consumidores de energía. Sin embargo, su capacidad para funcionar durante siglos sin intervención la convierte en una opción atractiva para sensores remotos, equipos científicos, dispositivos médicos de bajo consumo y aplicaciones en entornos extremos, como el espacio, regiones polares o fondos marinos.
Cómo funciona
A diferencia de las baterías de litio, que almacenan energía mediante reacciones químicas y requieren recarga periódica, la Qianjiyuan Tianshu aprovecha la desintegración natural del carbono-14. Las partículas beta emitidas por este isótopo impactan en el transductor de carburo de silicio, un semiconductor que transforma parte de esa energía en corriente eléctrica. Este sistema, conocido como batería betavoltaica, no depende de reacciones nucleares en cadena y ofrece una fuente de energía estable y de larga duración.
El desarrollo de la Qianjiyuan Tianshu ha sido completamente realizado con tecnología china, según sus creadores. El objetivo es reducir la dependencia de componentes extranjeros y sentar las bases para una producción industrial de baterías nucleares compactas y duraderas.
Limitaciones y aplicaciones
El dato de los 5.730 años ha generado titulares, pero no implica una garantía comercial de funcionamiento durante ese tiempo. La cifra corresponde a la vida media del carbono-14, no a la durabilidad certificada de la batería. Factores como la integridad del encapsulado y la fiabilidad de los circuitos electrónicos pueden limitar la vida útil real del dispositivo.
Con un volumen de 16,8 centímetros cúbicos y una fuente de carbono-14 de 129 milicurios, la batería alcanza una corriente de cortocircuito de 0,713 microamperios y un voltaje en circuito abierto de 2,06 voltios. Estas cifras descartan su uso en aparatos de alto consumo, pero la posicionan como una solución viable para sistemas autónomos que requieren energía mínima y mantenimiento nulo.
Entre los posibles usos destacan la exploración espacial, la monitorización en zonas remotas, la instrumentación científica y ciertos dispositivos médicos. Para aplicaciones sanitarias, la batería deberá superar estrictos controles de seguridad y regulación.
Avances respecto a modelos anteriores
La Qianjiyuan Tianshu representa una evolución significativa respecto al prototipo Zhulong-1. El equipo responsable ha logrado reducir la cantidad de material radiactivo al 22% del modelo anterior, mientras que la corriente de cortocircuito se ha multiplicado por 2,5 y la potencia máxima por 2,6. Además, el volumen efectivo se ha reducido en un 83%, y la densidad de potencia volumétrica ha aumentado 15,5 veces, lo que supone un salto importante en eficiencia y seguridad.
La presentación de esta batería marca el inicio de una nueva fase de pruebas, homologación y búsqueda de aplicaciones industriales concretas. El desarrollo de fuentes de energía de larga duración es clave para sectores donde el acceso y el mantenimiento resultan especialmente complejos.
En un contexto donde la innovación energética es cada vez más relevante, soluciones como la Qianjiyuan Tianshu abren la puerta a dispositivos autónomos capaces de operar durante décadas o incluso siglos. Este avance se suma a otras estrategias para optimizar el uso de la energía en el día a día, como los métodos caseros para refrescar el hogar en verano, entre los que destaca el uso inteligente de ventiladores y textiles, tal como se explica en este análisis sobre cómo enfriar la casa rápidamente.
La apuesta china por baterías nucleares compactas y seguras podría tener un impacto notable en la exploración espacial, la investigación científica y la monitorización ambiental. Aunque su potencia limitada restringe los usos inmediatos, la posibilidad de contar con fuentes energéticas autónomas y de larga duración representa un avance tecnológico con potencial para transformar sectores clave en las próximas décadas.