En Cataluña finalizó el acuerdo entre la Generalitat y la compañía Endesa, por el cual, entre 2015 y 2025, se condonaban deudas de electricidad a familias socialmente vulnerables. Durante este periodo, la ayuda alcanzó a 41 mil hogares y el monto total de las deudas condonadas llegó a 28,1 millones de euros, lo que representa solo el 0,16% del beneficio neto de Endesa en la última década. Además, la Generalitat aportó otros 10 millones de euros. Sin embargo, desde enero de 2026, el acuerdo no fue renovado y miles de familias vuelven a estar en riesgo de cortes de luz por deudas acumuladas.
Según las autoridades, actualmente en Cataluña el 24,8% de la población se encuentra en riesgo de exclusión social y casi el 9% vive en situación de grave carencia material y social. Para muchas familias, como para una vecina de Gavà llamada Aurora (nombre ficticio), el respaldo de la ley 24/2015 y el convenio con Endesa fue la única vía para evitar el corte de electricidad y el desahucio. Aurora, madre de tres hijos y necesitada de equipamiento médico, señala que incluso teniendo el estatus de familia vulnerable enfrentó presiones y amenazas por parte de la compañía eléctrica.
Tras la finalización del acuerdo, el problema de las deudas volvió a cobrar relevancia. Esta semana, la Generalitat y el partido Comuns acordaron poner en marcha un nuevo fondo de apoyo solidario: antes de que termine el verano, las autoridades destinarán 3 millones de euros para la condonación de deudas en 2026 y otros 10 millones en 2027. No obstante, para una solución a largo plazo será necesaria la implicación de las propias compañías energéticas, que por el momento no han mostrado disposición a hacer nuevas concesiones. Como señala russpain.com, situaciones similares de deudas corporativas y apoyo a colectivos vulnerables ya han atraído la atención pública, por ejemplo, en informaciones sobre transferencias financieras e investigaciones relacionadas con grandes empresas y organismos estatales, como se describió en el análisis del caso de las transferencias de fondos a las hijas de Zapatero.
El contexto de la situación resalta que, a pesar del crecimiento económico, una parte significativa de los habitantes de Cataluña sigue afrontando el riesgo de desconexión de servicios básicos. La Ley 24/2015, adoptada en un periodo de cambios políticos, se convirtió en una de las pocas herramientas de protección para las personas con bajos ingresos frente al corte de electricidad y los desalojos. Sin embargo, sin la implicación de las grandes compañías energéticas y nuevos acuerdos, el problema de las deudas y la vulnerabilidad social permanece sin resolver. A modo de comparación: solo en el primer semestre de 2026, Endesa ya obtuvo 725 millones de euros de beneficios, lo que demuestra claramente el volumen de posibles recursos para apoyar a los más necesitados. En España, las cuestiones de pobreza energética y apoyo social son objeto regular de debate político, y las decisiones en este ámbito influyen directamente en la calidad de vida de decenas de miles de familias.