La disputa judicial entre Colate Vallejo-Nágera y Paulina Rubio ha vuelto a la actualidad tras la reciente aparición televisiva del empresario. En el programa '¡De viernes!', Colate habló abiertamente sobre los momentos más difíciles que ha vivido su hijo Nico junto a la cantante, asegurando que el menor ha pasado por situaciones de violencia en casa de su madre. La decisión de la justicia de Florida, que mantiene al adolescente en Miami con Paulina Rubio, ha reavivado el debate sobre el bienestar del menor.
Durante la entrevista, Colate mostró imágenes y relató cómo, según su versión, las autoridades han intervenido en varias ocasiones a lo largo de los años. Uno de los episodios más duros ocurrió en España, cuando la Guardia Civil acudió a su domicilio en Pedraza para ejecutar una orden judicial que obligaba a devolver a Nico a Estados Unidos. Colate recuerda ese momento como el más difícil de su vida: su hijo se resistía a marcharse y solo aceptó cuando le advirtieron que su padre podría tener problemas legales si no cumplía la orden.
Según medios españoles y latinoamericanos, entre el 2 y el 4 de septiembre de 2026 el caso volvió a ser tema central en la prensa, con Colate reclamando públicamente una revisión judicial del régimen de custodia.
La tensión familiar no se limita a los traslados forzosos. Según Colate, los enfrentamientos entre madre e hijo han sido frecuentes, llegando incluso a requerir la intervención policial en Miami. El empresario sostiene que fue el propio Nico quien, tras una pelea con Paulina Rubio, llamó a la policía por miedo. Colate afirma que recibió un audio de su hijo en el que le confesaba sentirse asustado y aseguraba que su madre le había pegado. Tras la llegada de los agentes, los servicios sociales revisaron al menor en el colegio y constataron marcas físicas derivadas del altercado.
En otro episodio, Colate relató que en octubre de 2024 la entrega pactada de Nico en la estación de tren de Segovia no se realizó como estaba previsto porque Paulina Rubio no acudió personalmente, sino que envió a familiares. Colate se negó a entregar al menor, lo que llevó días después a una nueva intervención policial en su domicilio. Según su versión, Nico no quería marcharse con su madre y solo cedió ante la presión de que su padre podría tener problemas legales.
Colate describe un patrón de desencuentros y episodios de tensión que, según él, han marcado la vida de su hijo. Insiste en que Nico lleva tiempo expresando su deseo de vivir en España y que la situación le ha afectado. Asegura que el joven ha pasado por diferentes psicólogos y terapias, y que ha sido capaz de decir que no es feliz viviendo con su madre, aunque mantiene el cariño hacia ella.
Según Emisoras Unidas, el juez de Florida está actualmente analizando posibles cambios en el régimen de custodia, aunque hasta el momento no se ha publicado ningún documento oficial que confirme una nueva sentencia. Los medios subrayan que la disputa legal entre Colate y Paulina Rubio se ha prolongado durante años, con múltiples decisiones y aplazamientos relacionados con la residencia del menor en Miami.
En este contexto, Colate también defendió su papel como padre, subrayando que ha superado todas las pruebas psicológicas exigidas en el proceso judicial y que no existe ningún indicio de manipulación por su parte. Lamenta haber guardado silencio durante años para no interferir en los procedimientos legales, pero considera que la situación ha llegado a un punto en el que callar ya no tiene sentido.
La historia de Colate y Paulina Rubio no es la única que pone sobre la mesa el impacto de los conflictos familiares en la vida de los hijos de famosos. Casos recientes, como el de Violeta Mangriñán y sus problemas de salud, también han generado debate sobre la exposición mediática y las consecuencias personales, como se recoge en este análisis reciente.
Mientras la justicia de Florida mantiene a Nico en Miami y Colate recurre la decisión, la batalla legal y mediática sigue abierta. El empresario no oculta su desgaste tras catorce años de litigios y sostiene que el deseo de su hijo de vivir en España sigue sin ser escuchado. La exposición pública de estos episodios deja en evidencia la complejidad de las relaciones familiares cuando la fama y los tribunales se cruzan. La versión de Colate añade presión sobre Paulina Rubio y reaviva el debate sobre hasta dónde debe llegar la transparencia en los conflictos privados de los rostros más conocidos.