• 4 min de lectura
  • por

Cómo Ángel Valdés asistió a la misa de León XIV y se topó con el caos organizativo

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Cómo Ángel Valdés asistió a la misa de León XIV y se topó con el caos organizativo Español.News
Cómo Ángel Valdés asistió a la misa de León XIV y se topó con el caos organizativo

Residente sordociego de Madrid intenta ver al Papa con ayuda de un QR. Ángel Valdés, que es sordociego, viajó solo a la misa del Papa León XIV en Madrid. Su intento de acceder a la zona para personas con discapacidad se convirtió en una sucesión de obstáculos. Una historia sobre cómo un QR no siempre abre todas las puertas.

En Madrid, a la misa del Papa León XIV acudió Ángel Valdés, un hombre sordociego de las afueras que decidió llegar hasta la zona especial para personas con discapacidad. A pesar de no ver ni oír, emprendió el camino solo, confiando en el pase electrónico con código QR que le proporcionaron los organizadores.

Desde el principio, la ruta resultó más complicada de lo esperado. Debido al cierre de la estación de Recoletos, Ángel se vio obligado a bajarse en otra parada y buscar por sí mismo el camino hacia la plaza de Cibeles. Su destino final era una zona vallada junto al altar, a la que solo se accede con un permiso especial. Sin embargo, la entrada estaba cerrada y los voluntarios no pudieron indicarle la ruta: nadie conocía la lengua de signos y los intentos de comunicación por escrito o de forma oral no dieron resultado.

Bajo el calor sofocante y a pleno sol, Ángel empezó a sentirse mal. Algunos transeúntes y voluntarios le ayudaron, le acomodaron a la sombra y le ofrecieron agua y comida. Sin embargo, ni siquiera así pudo acceder a la zona indicada: el código QR y el código de acceso no le abrían paso entre la multitud ni las vallas. Los intentos de contactar con los organizadores por teléfono fueron en vano: la comunicación no funcionaba y los voluntarios no lograban localizar a los responsables.

La situación solo se resolvió tras la intervención de un tercer voluntario, que literalmente condujo a Ángel por un pasillo lateral y lo sentó en la primera fila, a solo diez metros del altar. Sin embargo, incluso allí, la visibilidad era limitada: la estructura del escenario impedía observar lo que ocurría, y el propio Ángel no podía ni ver ni oír lo que sucedía. Aun así, estuvo más cerca del Papa que la mayoría de los presentes.

La historia de Ángel Valdés pone de relieve lo difícil que resulta a las personas con pérdida simultánea de la vista y el oído orientarse incluso contando con permisos formales y apoyo. La organización de eventos multitudinarios en Madrid no siempre responde a las necesidades reales de estos participantes. Como señala russpain.com, las visitas del Papa León XIV a España ya han estado marcadas en varias ocasiones por dificultades para los grupos vulnerables—por ejemplo, durante la reunión con organizaciones en Barcelona.

Según fuentes abiertas, en España viven unas 7.000 personas con pérdida simultánea de audición y visión. Para ellas, incluso los desplazamientos sencillos por la ciudad requieren una logística compleja y apoyo. Los códigos QR y pases electrónicos, que se han convertido en estándar en eventos multitudinarios, no siempre resuelven el problema de acceso para las personas con discapacidad múltiple. El caso de Ángel Valdés demuestra que las medidas formales sin una adaptación real de la infraestructura y la comunicación pueden ser insuficientes.

Etiquetas:

Artículos relacionados