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Cómo una familia común optó por una vivienda poco convencional y qué dificultades enfrentó

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Padre de Toledo construye una casa para su familia con contenedores marítimos en vez de hipoteca. Matías, de Toledo, rechazó la hipoteca clásica y decidió levantar una casa para su familia utilizando contenedores marítimos. Este camino parece más económico, pero en la práctica requiere no solo valentía, sino también una seria preparación burocrática.

Matías, ascensorista y padre de dos hijas, compró dos contenedores marítimos por 4.500 euros para comenzar a construir su propia casa en una de las localidades de Toledo. Su decisión no obedece a la búsqueda de lo exótico, sino al intento de esquivar los altos precios de la vivienda y las condiciones inasumibles de las hipotecas, que para muchas familias en España se han convertido en una verdadera barrera para acceder a una vivienda propia.

Según Matías, solo para acceder a una hipoteca es necesario ahorrar entre 30.000 y 40.000 euros, mientras que las cuotas mensuales fácilmente alcanzan los 700–800 euros. Tras varios años de alquiler y varios intentos fallidos de comprar vivienda de la forma tradicional, decidió aprovechar el terreno familiar e invertir en un proyecto alternativo: una casa de cuatro contenedores. Ya ha comprado los dos primeros y, según sus cálculos, el presupuesto total será de entre 70.000 y 80.000 euros si emplea materiales de gama media.

Un contenedor en lugar de un piso

La inspiración de Matías provino de la activa comunidad en línea, donde personas comparten sus experiencias de autoconstrucción con contenedores. Está siguiendo tutoriales en video, planea hacer todo por sí mismo y confía en que logrará una casa espaciosa de 120 metros cuadrados y dos plantas. Pese al escepticismo de sus familiares, Matías lo tiene claro: «No cambiaría los contenedores por nada»; para él, es la oportunidad de tener una vivienda sin estar atado de por vida a una deuda.

Otra experiencia: 44 metros y 18.000 para la reforma

Un camino similar recorrió David, informático, que ya lleva dos años viviendo en una casa de dos contenedores con una superficie de 44 metros cuadrados. El terreno urbano le costó 60.000 euros y la reforma y el mobiliario supusieron otros 18.000. David destaca que, incluso sin experiencia en construcción, pudo hacerlo todo él mismo; y vivir en una casa así es “paz” y ahorro en calefacción: “Enciendes la estufa un poco y el calor se mantiene todo el día”.

Burocracia y leyes

Sin embargo, el entusiasmo pronto choca con la realidad: para construir legalmente una casa de contenedores se necesita un proyecto de arquitecto y permisos municipales. Según el constructor José Antonio, las cuestiones legales son el principal obstáculo. El proyecto, los permisos y las tasas pueden sumar entre 10.000 y 15.000 euros más al presupuesto. Además, muchos ayuntamientos muestran reticencias a autorizar este tipo de viviendas y, si se construye sin documentación, la casa corre el riesgo de ser considerada “ilegal” y enfrentarse a una posible demolición.

Aspectos clave a tener en cuenta

Antes de comprar los contenedores, es fundamental conocer de antemano los requisitos de las autoridades locales, preparar el proyecto junto a un arquitecto y contemplar todos los gastos: no solo los propios contenedores, sino también el coste del terreno, materiales, reformas, mobiliario y gestión de la documentación. Ahorrar en trámites puede acarrear problemas serios y, al final, el importe total suele acercarse más al de una vivienda convencional de lo que parece al principio.

Según la experiencia de Matías y David, la inversión final rara vez es inferior a 70–80 mil euros, y en las ciudades el precio del terreno puede hacer el proyecto aún más caro. Sin embargo, para algunas familias esto sigue siendo una alternativa real a la hipoteca, siempre que se cumplan todos los requisitos formales.

Contenedores, camiones y otras alternativas

El deseo de alejarse de los modelos clásicos de vivienda en España no es nuevo. Por ejemplo, Fran Molinos lleva ya siete años viviendo en un camión acondicionado y no paga alquiler ni electricidad; más detalles sobre su experiencia en el reportaje sobre la vida en un camión en lugar de un piso. Todas estas historias demuestran que la búsqueda de vivienda asequible lleva cada vez a más españoles a soluciones poco convencionales, pero ninguna de ellas está exenta de dificultades burocráticas y costes fáciles de subestimar al principio.

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