La fiesta de cierre de temporada de StreetXO Ibiza estaba prevista para las 20:30 en la terraza del restaurante, propiedad de su marido, el chef Dabiz Muñoz. Allí, el 11 de octubre, Cristina Pedroche se puso ante la mesa de mezclas bajo el nombre de DJ Pedroche. La sesión formó parte de una celebración con comida y música, no del anuncio de una nueva profesión. Pedroche contó que llevaba alrededor de dos meses preparándose con el DJ ibicenco Sebastián Gamboa.
Más de 300 personas acudieron a la fiesta, frente a las más de 250 previstas en el anuncio inicial. Las reservas de mesas se cerraron en menos de 24 horas. La propuesta gastronómica se sirvió en formato cóctel, junto a la programación musical. Pedroche dijo que el público bailó durante su sesión. Aceptó el reto por recomendación de Gamboa, su mentor y un veterano de la escena house de Ibiza.
La actuación también atrajo insultos. En redes, algunos usuarios dijeron que Pedroche bailaba más de lo que manejaba la mesa; otros aseguraron que la sesión estaba pregrabada. También cuestionaron si otro local habría dado la misma oportunidad a alguien sin su popularidad televisiva. Entre las críticas hubo mensajes de apoyo de asistentes y seguidores, que recordaron que se trataba de una celebración en StreetXO, no de un reemplazo de DJs profesionales.
Pedroche lamentó que alguien se hubiera sentido ofendido, pero dijo que no estaba haciendo daño a nadie. Según explicó, aceptó la propuesta después de prepararse y siguiendo el consejo de Gamboa. No cobró por pinchar y considera StreetXO su casa. Para ella, que los asistentes bailaran y la apoyaran fue una señal de que la noche había salido bien.
No presentó la sesión como una ocurrencia de última hora. Antes de ponerse ante la mesa de mezclas, practicó y estudió. También observó a otros DJs. Después de actuar, dijo que quería seguir aprendiendo y que no consideraba el debut una experiencia aislada.
La semana anterior había sido difícil: Pedroche contó que la sinusitis la llevó dos veces a urgencias. Aun así, actuó en la fiesta de cierre. El lunes describió la emoción posterior como una «resaca emocional» y agradeció el apoyo recibido. El martes volvió a responder a las críticas y habló de su preparación.
La presentadora de Zapeando insistió en que no recibió ni un euro por pinchar. Dijo que la sesión le permitió probar algo nuevo y cumplir un sueño que, según reconoció, no sabía que tenía. La Razón recogió su respuesta a las críticas y su intención de seguir aprendiendo. Pedroche también dio las gracias a quienes la animaron a continuar.
La conversación sobre su exposición pública coincidió con otra historia personal en los medios: Aimar Bretos habló de la ausencia de su madre. En el caso de Pedroche, la atención se centró en su aprendizaje musical y en las reacciones a la sesión.
Una foto de Pedroche pinchando reunió casi 15.000 «me gusta» en 15 horas. Otra imagen de la sesión sumó cerca de 1.000. Entre las respuestas hubo felicitaciones y mensajes que defendían su derecho a aceptar el reto en el restaurante.