El pleno del Ayuntamiento de Barcelona ha renovado a David Bondia como Síndic por cinco años más. La decisión contó con apoyos mayoritarios, pero también con abstenciones y votos en contra. El proceso estuvo marcado por el debate sobre la participación ciudadana.
David Bondia continuará al frente de la Sindicatura de Barcelona durante los próximos cinco años, tras ser reelegido por el pleno municipal en una sesión marcada por el respaldo mayoritario, pero también por la división política. La votación, celebrada este viernes, confirmó la continuidad de Bondia, quien ejerce como defensor del pueblo de la ciudad desde 2021 y es reconocido por su trayectoria en derechos cívicos y humanos.
La reelección de Bondia no fue unánime. Todos los grupos municipales, salvo el PP y Vox, apoyaron su candidatura. El Partido Popular optó por la abstención, argumentando la necesidad de un debate más profundo sobre la participación de la sociedad civil en la elección del Síndic. Vox, por su parte, votó en contra y cuestionó la propia existencia de la Sindicatura, calificándola de duplicidad institucional y criticando el uso del presupuesto en sueldos.
Antes de la votación en el pleno, Bondia se impuso en el proceso participativo a la jurista Gemma Calvet, obteniendo 2.064 apoyos individuales y 25 adhesiones de entidades, frente a los 643 apoyos y seis adhesiones de Calvet. La fase de participación ciudadana se desarrolló a través de la plataforma digital decidim.barcelona y puntos físicos en los diez distritos, permitiendo votar a mayores de 16 años empadronados y a entidades inscritas en el registro municipal.
Durante el debate, representantes de los principales grupos municipales destacaron el trabajo realizado por Bondia y la importancia de la Sindicatura para la defensa de los derechos en la ciudad. Sin embargo, desde Junts se reclamó una mayor exigencia en la rendición de cuentas del gobierno municipal, mientras que Barcelona en Comú y ERC subrayaron la solidez del proyecto de Bondia y la necesidad de una sindicatura valiente.
El alcalde Jaume Collboni cerró la sesión resaltando el amplio acuerdo alcanzado y la relevancia de la Sindicatura para el funcionamiento democrático de Barcelona. Tras su nombramiento, Bondia anunció que reclamará más recursos para aumentar la incidencia de la institución y defendió el proceso participativo frente a las críticas de PP y Vox, señalando que la interlocución con todos los grupos se mantiene de forma regular.
En su mandato anterior, Bondia ha apostado por la mediación en conflictos urbanos, como el caso de la Casa Orsola, y ha alertado sobre problemas como el sinhogarismo, la presión sobre los servicios sociales y la falta de alojamientos de emergencia. También ha señalado la lentitud de los trámites para el empadronamiento como una de las preocupaciones recurrentes en sus informes anuales.
Bondia es presidente de la Alianza Global del Ombudsperson Local (AGOL) y ha ocupado cargos destacados en organismos de derechos humanos, como el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña y el Mecanismo Catalán para la Prevención de la Tortura. Además, ha colaborado como experto en misiones internacionales con la Unión Europea, la AECID, el Consejo de Europa y el PNUD, y es profesor titular en la Universidad de Barcelona.
La figura del Síndic de Barcelona, creada para garantizar la defensa de los derechos de la ciudadanía frente a la administración local, ha ido ganando peso en los últimos años. El mandato de Bondia se prolongará hasta 2031, ya que la próxima elección coincidirá con las municipales, extendiendo su periodo en el cargo a seis años. Este modelo de defensoría local es una particularidad de Barcelona, que se suma a las figuras autonómicas y estatales de protección de derechos.
En España, la figura del defensor del pueblo existe tanto a nivel nacional como en varias comunidades autónomas, pero la Sindicatura de Barcelona destaca por su enfoque en los problemas urbanos y la mediación en conflictos sociales. La participación ciudadana en la elección del Síndic es una de las características diferenciadoras del modelo barcelonés, aunque sigue generando debate sobre su alcance y representatividad. La continuidad de Bondia refuerza la apuesta del consistorio por mantener una institución activa en la defensa de los derechos locales.