El Ministerio de Defensa ha cambiado las reglas para los militares en Ceuta. Desde ahora, los soldados desplegados en la ciudad autónoma no pueden llevar su nombre visible en el uniforme. La orden, enviada por escrito a la Comandancia General de Ceuta, llega tras una escalada de amenazas y ataques. Los militares denuncian que están expuestos y que no tienen recursos suficientes para protegerse.
La instrucción obliga a que, durante las misiones de la operación CM-26, el rectángulo de identificación sobre el chaleco solo muestre la divisa. Cualquier dato personal desaparece del uniforme. El objetivo es evitar que los soldados sean identificados y perseguidos, sobre todo ahora que se han multiplicado las grabaciones no autorizadas mientras patrullan en la calle.
Según datos de la Asociación de Tropa y Marinería (ATME), desde finales de agosto los militares en Ceuta sufren al menos una agresión cada dos días, con seis hospitalizados en el último mes.
La decisión llega tras semanas de tensión. Los militares han sido atacados con piedras, han sufrido intentos de apuñalamiento y amenazas de muerte. Algunos han acabado con fracturas y dislocaciones. Dos de ellos tuvieron que ser evacuados a Madrid por la gravedad de sus heridas. La sensación de vulnerabilidad es general entre los que están desplegados en Ceuta.
El malestar en las filas es evidente. Fuentes militares consultadas por OKDIARIO critican que quitar la identificación y repartir spray pimienta y porras no soluciona el problema real: la falta de armas y de medios de protección adecuados. Mientras en la Península los militares patrullan con su arma reglamentaria, en Ceuta la mayoría solo tiene elementos disuasorios. El reparto de fusiles sigue siendo limitado y desigual entre las unidades.
Algunos militares ven la medida como una forma de evitar ataques personales. Pero la mayoría la interpreta como un signo de abandono institucional. La frustración aumentó tras la concentración del 16 de septiembre, cuando más de 1.500 personas, entre militares, familiares y fuerzas de seguridad, protestaron en Ceuta por las condiciones «humillantes» en las que trabajan.
El 20 de septiembre, un ciudadano marroquí fue detenido tras amenazar con un cuchillo a varios militares cerca del puerto de Ceuta, un incidente que refleja el aumento de la tensión y la peligrosidad de la situación para los efectivos desplegados.
El colectivo militar pide cambios urgentes: que cada uno pueda llevar un fusil, que se les reconozca como agentes de la autoridad y que la carrera militar sea considerada profesión de riesgo. Sin estos cambios, denuncian que solo pueden retener a los «invasores» ante delitos, pero no detenerlos ni identificarlos. Esto limita su capacidad de respuesta y protección.
La inseguridad afecta también a las familias. Algunos militares han decidido trasladar a sus seres queridos a la Península por miedo a represalias o a que ocupen sus viviendas. Los efectivos nacidos en Marruecos temen extorsiones y presiones para revelar información sensible. Los que viven en Ceuta sienten la amenaza cada día.
La falta de reconocimiento y de garantías jurídicas está haciendo que muchos pierdan la vocación militar, según la Asociación de Tropa y Marinería (ATME). El riesgo de que la profesión deje de atraer a los jóvenes es real, y la situación en Ceuta lo agrava. La asociación insiste en que es imprescindible dar seguridad jurídica a los militares antes de asignarles tareas de apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para evitar que sus actuaciones sean manipuladas o malinterpretadas ante la justicia.
En este contexto, la presión migratoria y los incidentes en la frontera de Ceuta no cesan. Como ya informó espanol.news, los intentos de salto y la saturación de los dispositivos de seguridad siguen siendo constantes. La retirada de la identificación personal es solo el último síntoma de una crisis de confianza y de recursos en la gestión de la seguridad en la ciudad autónoma.
La decisión de Defensa de ocultar los nombres en los uniformes no resuelve el problema de fondo: faltan medios, reconocimiento y protección real para quienes patrullan las calles de Ceuta. Mientras no se atiendan las demandas de los militares y se refuercen los dispositivos de seguridad, la sensación de abandono y riesgo extremo seguirá marcando el día a día de los efectivos en la frontera sur de España.
El aumento de incidentes y la preocupación por la seguridad han llevado a que el Ministerio del Interior y Defensa cancelaran permisos y vacaciones para militares y guardias civiles en Ceuta desde el 10 de agosto, según información de El Independiente.