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Deja la fábrica y levanta su casa de barro

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Deja la fábrica y levanta su casa de barro Español.News © espanol.news
Deja la fábrica y levanta su casa de barro © espanol.news

Mauricio, de 37 años, dejó su empleo en una fábrica de Fiat y se trasladó de Buenos Aires a La Paz, Córdoba. Allí construye una casa de barro para su familia en un terreno sin agua ni electricidad, buscando una vida más simple y alejada del ritmo urbano.

Hace apenas unas semanas, Mauricio tomó una decisión que cambió el rumbo de su vida y la de su familia. Con 37 años y tras años de trabajo en una fábrica de Fiat en Buenos Aires, renunció a su empleo estable y se mudó a un terreno en La Paz, Córdoba, donde hoy construye con sus propias manos una casa de barro, madera y paja. El lugar, adquirido hace dos años, no cuenta con agua corriente ni electricidad, pero representa para él la oportunidad de empezar de cero y ofrecer a su esposa y sus tres hijos un hogar distinto.

El terreno, cubierto de vegetación densa cuando lo compró, requirió semanas de trabajo físico para despejarlo y habilitar una zona donde levantar la vivienda. Mauricio recuerda que su deseo de vivir en el campo nació en la infancia, cuando visitaba granjas y soñaba con cultivar sus propios alimentos y criar animales. Sin embargo, las obligaciones laborales y familiares fueron postergando ese anhelo hasta que decidió dar el paso.

Por ahora, su familia aún no reside en la parcela. La casa está en plena construcción y las condiciones básicas siguen pendientes. Mauricio aprovecha cada avance para compartir tiempo con sus hijos en el terreno, donde instalan una tienda de campaña y exploran juntos el entorno. La falta de servicios esenciales, como agua y luz, marca el ritmo del proyecto. La red eléctrica más cercana se encuentra a 17 cuadras, lo que complica la conexión, y la búsqueda de agua depende de la posibilidad de hallar una corriente subterránea, para lo cual planea recurrir a la radiestesia, aunque reconoce que no hay garantías técnicas de éxito.

La decisión de dejar un empleo fijo en la industria automotriz sorprendió a su entorno, pero Mauricio defiende su elección. Considera que la vida urbana impone un ritmo que impide disfrutar de lo esencial y critica la rutina de trabajar todo el año para esperar unos pocos días de descanso. "¿Por qué conformarse con 15 días de vacaciones si se puede vivir desconectado todo el año?", plantea, convencido de que el cambio de vida es una apuesta por el bienestar familiar y personal.

El caso de Mauricio se suma a otras historias de personas que han optado por dejar atrás la ciudad y buscar una existencia más sencilla y autosuficiente en el campo. Este fenómeno, aunque minoritario, refleja una tendencia creciente de quienes priorizan la calidad de vida sobre la seguridad laboral tradicional. En el sector eléctrico, por ejemplo, también se han visto trayectorias de cambio y adaptación, como la de Alfredo Becerra, quien pasó de aprendiz a referente en su oficio, según se relata en un reportaje sobre la evolución profesional en el sector.

El proyecto de Mauricio aún enfrenta desafíos importantes: la vivienda no está terminada, el acceso al agua y la electricidad sigue sin resolverse y la familia espera el momento adecuado para instalarse definitivamente. Sin embargo, su historia ilustra el valor de tomar decisiones radicales en busca de una vida más acorde a los propios deseos, aunque implique renunciar a la estabilidad y afrontar la incertidumbre del cambio.

En los últimos años, la construcción de casas ecológicas y el regreso al campo han ganado visibilidad en Argentina y otros países, impulsados por quienes buscan alternativas al modelo urbano tradicional. Aunque no existen cifras oficiales sobre cuántas personas han seguido este camino, el interés por la autosuficiencia y la vida rural se mantiene como una opción real para quienes priorizan la autonomía y el contacto con la naturaleza sobre la comodidad de la ciudad.

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