El desalojo de 58 pisos públicos ocupados en La Mina ha generado protestas y reocupaciones. Las viviendas estaban destinadas al realojo de vecinos del edificio Venus. El proceso continuará hasta final de año.
El barrio de La Mina, en Sant Adrià del Besòs, afronta una nueva oleada de tensión tras el inicio del desalojo de 58 pisos públicos ocupados desde hace casi una década. La operación, impulsada por el Consorcio de la Mina y respaldada por un amplio dispositivo policial, busca liberar viviendas en la Rambla que estaban reservadas para el realojo de familias del degradado edificio Venus. Sin embargo, la resistencia de los ocupantes y el apoyo de vecinos y entidades sociales han complicado el proceso.
Desde la semana pasada, siete pisos han sido desalojados, aunque dos de ellos han sido reocupados en cuestión de días. En uno de los casos, la misma familia expulsada regresó al inmueble, argumentando que no tiene alternativa habitacional y que volverá cada vez que sea desalojada. La situación se ha visto marcada por la presencia de menores en varias de las familias afectadas y por momentos de tensión entre los residentes y los Mossos d'Esquadra, especialmente durante los lanzamientos realizados el jueves 18, cuando se produjeron forcejeos y protestas.
El Consorcio de la Mina, integrado por los ayuntamientos de Barcelona, Sant Adrià, Badalona y la Generalitat, prevé que los desalojos se prolonguen hasta finales de año. Las viviendas en cuestión permanecieron vacías durante años antes de ser ocupadas y, según el plan original, debían servir para reubicar a los habitantes del edificio Venus, cuya demolición se anunció hace más de dos décadas pero nunca se concretó. La falta de alternativas y la vulnerabilidad de muchas de las familias ocupantes han generado una ola de solidaridad en el barrio y en zonas cercanas como Besòs y La Verneda.
El jueves pasado, tres familias con menores fueron desalojadas pese a la oposición vecinal. Aunque las viviendas fueron tapiadas y se reforzó la vigilancia, dos de ellas volvieron a ser ocupadas el lunes siguiente. Ese mismo día, se ejecutaron otros cuatro desalojos y para el próximo jueves, tras la festividad de Sant Joan, hay previstos cuatro lanzamientos más. El clima de tensión se mantiene en un entorno marcado por bajos ingresos, problemas sociales y recientes episodios de violencia, incluyendo tiroteos.
El actual plan de transformación de La Mina, presentado por el Govern de Salvador Illa en octubre del año pasado, contempla finalizar el realojo de los vecinos del Venus en 2028. El edificio Venus, con 244 pisos distribuidos en seis escaleras, sigue siendo uno de los focos de degradación urbana en el área metropolitana de Barcelona. La situación en La Mina refleja los desafíos persistentes en la gestión de la vivienda pública y la convivencia en barrios afectados por la exclusión social y el tráfico de drogas. Según datos oficiales, Sant Adrià del Besòs cuenta con menos de 40.000 habitantes y ha solicitado en repetidas ocasiones apoyo adicional para afrontar la complejidad de estos problemas.
Como contexto, el acceso a la vivienda pública en Cataluña sigue siendo una de las principales preocupaciones sociales, especialmente en áreas metropolitanas con alta densidad y vulnerabilidad. El Consorcio de la Mina fue creado para coordinar la regeneración urbana y social del barrio, pero los retrasos en la ejecución de los planes de realojo han alimentado la frustración de los residentes. La situación actual en La Mina ilustra las dificultades de implementar políticas de vivienda en contextos de alta presión social y económica.