El incendio en Los Gallardos deja al menos 12 muertos y 19 desaparecidos. Las víctimas intentaron huir por rutas no autorizadas. Las autoridades investigan el origen y refuerzan la búsqueda.
El incendio forestal declarado en Los Gallardos (Almería) ha dejado al menos 12 personas fallecidas y mantiene a 19 más en paradero desconocido, según el último balance de la Junta de Andalucía. El fuego, que se propagó con una velocidad inusual en una zona de difícil acceso y viviendas dispersas, sorprendió a las víctimas cuando intentaban escapar por rutas distintas a las de evacuación recomendadas. Las autoridades sospechan que todos los fallecidos son turistas extranjeros.
El consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, ha explicado que la rápida expansión de las llamas y la compleja orografía dificultaron tanto la huida de los afectados como la intervención de los equipos de emergencia. El incendio ya es el más mortífero registrado en Andalucía, superando cualquier otro suceso similar en la comunidad desde que existen datos oficiales.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, ha confirmado la cifra provisional de víctimas y ha señalado que la situación sigue siendo crítica, con 19 personas aún sin localizar. Moreno ha apuntado que la posible causa del incendio podría estar relacionada con la caída de un poste eléctrico, lo que abre la puerta a futuras responsabilidades sobre el mantenimiento de la infraestructura.
El perímetro afectado supera las 3.150 hectáreas, según la estimación de los servicios de emergencia andaluces. La topografía accidentada, con numerosos barrancos y zonas inaccesibles, ha impedido el uso de maquinaria pesada en varios frentes del incendio. Solo se ha podido trabajar con eficacia en la cabeza y el flanco derecho del fuego, mientras que el izquierdo, que termina en una autovía, podría actuar como cortafuegos natural.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha destacado la gravedad de la situación y ha insistido en la importancia de seguir las instrucciones de evacuación. En la zona trabajan 200 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y 70 vehículos especializados. El operativo ha obligado al desalojo preventivo de todo el municipio de Bédar, varias barriadas y el complejo turístico Miraflores, así como a la evacuación nocturna de unas 80 personas en Antas.
El alcalde de Los Gallardos, Pedro Ridao, ha informado de que el foco que afecta a su municipio está controlado, aunque la preocupación persiste por el viento y la posibilidad de nuevos rebrotes. Ridao ha subrayado la colaboración entre la UME y los medios aéreos para intentar contener el avance de las llamas, que han mantenido en alerta a los municipios colindantes durante toda la noche.
La Guardia Civil ha habilitado una oficina de denuncias en Garrucha para familiares de desaparecidos, con el objetivo de facilitar la identificación de las víctimas mediante la recogida de muestras de ADN. Además, la Agencia de Emergencias de Andalucía y el 112 han puesto en marcha un teléfono de atención psicológica y de información para los allegados de los afectados.
La tragedia ha generado reacciones institucionales. Los Reyes han expresado su consternación y apoyo a las familias de las víctimas y a los equipos de emergencia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha transmitido su pesar y ha pedido máxima precaución a quienes se encuentren en la zona afectada.
Este incendio supera en letalidad a otros grandes fuegos registrados en España, como el de Lloret de Mar en 1979, que dejó 21 muertos, y el de La Gomera en 1984, con 20 víctimas. La magnitud del suceso recuerda a recientes debates sobre la gestión de emergencias y la prevención de incendios, como los que se produjeron tras el siniestro de Les Gavarres, donde la actuación de las autoridades fue objeto de análisis y controversia (más detalles sobre la gestión de incendios en otras regiones).
En el contexto nacional, los incendios forestales siguen siendo una de las principales amenazas para la seguridad y el patrimonio natural, especialmente en zonas con viviendas dispersas y difícil acceso. La coordinación entre administraciones, la inversión en infraestructuras de prevención y la concienciación ciudadana son factores clave para reducir el impacto de estos episodios. El caso de Los Gallardos pone de relieve la necesidad de revisar protocolos de evacuación y mantenimiento de redes eléctricas en áreas rurales y turísticas.