El gasto de dejar el aire acondicionado encendido toda la noche puede rondar un euro, pero la cifra varía según el tipo de equipo, la temperatura elegida y el aislamiento de la vivienda. Los expertos explican cómo ahorrar y evitar sorpresas en la factura.
Programar el aire acondicionado para dormir en las noches más calurosas puede suponer un alivio, pero también plantea una pregunta práctica: ¿cuánto cuesta realmente mantenerlo encendido durante ocho horas? Según técnicos en climatización, el gasto puede acercarse a un euro por noche si se utiliza un equipo moderno y se ajusta la temperatura de forma razonable.
La cifra, sin embargo, no es universal. Carlos Llull, especialista en climatización y asesor energético, señala que el consumo depende de varios factores: la potencia del aparato, la tarifa eléctrica contratada y, sobre todo, el aislamiento térmico de la vivienda. Un mal aislamiento obliga al aire acondicionado a trabajar más tiempo y con mayor intensidad, lo que incrementa el consumo.
Factores que influyen en el consumo
El tipo de equipo marca la diferencia. Los modelos con tecnología inverter, cada vez más habituales en los hogares españoles, ajustan la potencia del compresor según la temperatura ambiente. Esto significa que, tras alcanzar la temperatura deseada, el aparato reduce su esfuerzo y el consumo baja notablemente. Por eso, el gasto real suele ser inferior al que se calcula multiplicando la potencia máxima por el número de horas de uso.
Álex Bermúdez, asesor energético, matiza que el coste puede ser incluso menor: alrededor de 45 céntimos por noche si se programa el aire a una temperatura adecuada. Advierte, además, que cada grado menos en el termostato puede aumentar el consumo entre un 6% y un 8%. Por eso, recomienda evitar temperaturas excesivamente bajas durante la noche.
Cómo optimizar el uso nocturno
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía aconseja fijar el aire acondicionado a 26 ºC o más, siempre que se utilice ropa ligera. Además, recuerda que subir un grado el termostato puede suponer un ahorro de hasta el 7% en climatización. Aprovechar las funciones del mando, como el modo Eco o Sleep, también ayuda: el primero ajusta la potencia y eleva la temperatura de referencia, mientras que el segundo suaviza la intensidad del aire durante la noche.
La tarifa eléctrica es otro elemento clave. En el mercado regulado, el precio de la luz varía por horas y la madrugada suele ser más barata. En el mercado libre, el coste depende del precio pactado por cada kWh. Por eso, el euro por noche debe entenderse como una referencia orientativa, no como una cifra fija para todos los hogares.
Detalles a tener en cuenta
El consumo nocturno de un aire acondicionado moderno puede ser mucho menor de lo que se piensa, especialmente si la vivienda está bien aislada y se elige una temperatura razonable. Mantener las ventanas cerradas y evitar que entre calor durante el día ayuda a reducir el esfuerzo del aparato por la noche.
En España, el uso del aire acondicionado en verano se ha generalizado, pero el impacto en la factura depende de pequeños gestos y decisiones cotidianas. Ajustar la temperatura, elegir el modo adecuado y revisar la tarifa eléctrica contratada son claves para evitar sorpresas a final de mes.
Como referencia, un equipo inverter de 2,5 kW funcionando ocho horas puede consumir entre 0,5 y 1,2 kWh por hora en las primeras fases, pero después reduce su demanda. Así, el gasto total suele ser inferior al esperado si se siguen las recomendaciones de los expertos.
En definitiva, dormir con el aire acondicionado encendido no tiene por qué suponer un gran aumento en la factura si se utilizan equipos eficientes y se aplican medidas de ahorro. La clave está en el equilibrio entre confort y consumo responsable.