Venezuela declaró el estado de emergencia tras dos terremotos que derribaron edificios. La presidenta Delcy Rodríguez tomó la medida ante la magnitud del daño. El impacto se sintió incluso en Colombia.
El miércoles, dos terremotos de gran intensidad sacudieron Venezuela, dejando tras de sí edificios completamente derrumbados y una situación de emergencia en varias zonas del país. La presidenta Delcy Rodríguez decretó el estado de emergencia ante la magnitud de los daños, aunque hasta el momento no se ha informado de cifras oficiales sobre víctimas o personas afectadas.
En Caracas, la capital, las imágenes muestran a cientos de personas saliendo a las calles en medio de la confusión y el miedo, buscando resguardo tras los temblores. La incertidumbre se apoderó de la ciudad, donde la caída de estructuras y el colapso de inmuebles generaron escenas de angustia y preocupación entre los habitantes.
La fuerza de los sismos no solo se hizo sentir en Venezuela. Según los primeros reportes, el movimiento telúrico alcanzó también a ciudades colombianas como Bucaramanga y Bogotá, situadas a cientos de kilómetros de la frontera, lo que da una idea de la potencia del fenómeno.
Las autoridades venezolanas mantienen la alerta mientras continúan evaluando el alcance de los daños y coordinando la respuesta de los servicios de emergencia. La declaración del estado de emergencia permite movilizar recursos adicionales y agilizar la atención a las zonas más afectadas, aunque la falta de información oficial sobre el número de víctimas añade tensión a la situación.
En el contexto regional, Venezuela se encuentra en una zona de actividad sísmica moderada, pero episodios de esta magnitud no son frecuentes. Los terremotos pueden provocar daños significativos en infraestructuras y viviendas, especialmente en áreas urbanas densamente pobladas como Caracas. La rápida reacción de las autoridades y la declaración de emergencia buscan minimizar los riesgos para la población y facilitar la recuperación tras el desastre.