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Colombia reduce la jornada laboral a 42 horas semanales en 2026

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Colombia reduce la jornada laboral a 42 horas semanales en 2026 Español.News
Colombia reduce la jornada laboral a 42 horas semanales en 2026

Colombia culmina la reducción gradual de la jornada laboral en julio de 2026. El nuevo tope de 42 horas semanales no afecta salarios, pero cambia el cálculo de horas extras y exige ajustes en la organización del trabajo.

La jornada laboral en Colombia sufrirá un cambio definitivo a partir del 15 de julio de 2026, cuando el límite semanal pase de 44 a 42 horas. Esta modificación, resultado de la aplicación final de la Ley 2101 de 2021, no implica recortes salariales ni afecta las prestaciones sociales, pero sí transforma la gestión interna de las empresas y el cálculo de las horas extraordinarias.

El ajuste marca el cierre de un proceso iniciado en 2022, cuando la semana laboral era de 48 horas. Desde entonces, el país ha reducido progresivamente el tiempo de trabajo: primero a 47, luego a 46, después a 44 y, finalmente, a 42 horas semanales. El objetivo de la ley es claro: disminuir la carga horaria sin sacrificar la remuneración ni los derechos adquiridos por los trabajadores.

La reducción obliga a las empresas a revisar la distribución de turnos y horarios. Según especialistas en derecho laboral, el nuevo límite legal exige reorganizar los procesos internos para cumplir con la normativa, sin importar si se trata de jornadas ordinarias o especiales. El cambio afecta tanto a quienes trabajan de forma presencial como a quienes lo hacen bajo esquemas flexibles o por turnos.

Uno de los puntos más sensibles es el umbral para el pago de horas extras. Con la nueva jornada máxima, cualquier tiempo trabajado por encima de las 42 horas semanales se considerará suplementario, lo que puede incrementar los costes laborales si no se ajustan los esquemas de programación. Sectores con operación continua, como salud, transporte, vigilancia, manufactura, hotelería y comercio, deberán rediseñar ciclos de trabajo y adoptar esquemas de rotación más uniformes para evitar un aumento en el pago de recargos.

El Código Sustantivo del Trabajo también se adapta a la nueva realidad. El artículo 165 establece que, desde el 15 de julio de 2026, el tope será de 42 horas semanales y 126 horas en periodos de tres semanas. Este ajuste no modifica automáticamente la jornada de los empleados públicos, que seguirán sujetos a sus propias regulaciones.

La ley permite distribuir las horas en cinco o seis días a la semana, siempre que se respete el día de descanso obligatorio. Esto obliga a empleadores y trabajadores a llegar a acuerdos sobre la organización del tiempo laboral, revisando cargas de trabajo y descansos para cumplir con la normativa.

En cuanto al cálculo mensual, la reducción implica que en 2026 se trabajarán 182 horas laborables al mes, con 214 horas incluidas en el sueldo y 8,67 horas menos de trabajo mensual respecto a años anteriores. Los recargos por trabajo nocturno, dominical y festivo mantienen sus reglas y porcentajes, pero la reducción de la jornada exige un control más estricto de la programación para evitar errores en la liquidación de nómina.

El incumplimiento de la nueva jornada puede derivar en reclamaciones por horas extras no reconocidas, recargos mal liquidados y diferencias salariales, además de sanciones administrativas por parte del Ministerio del Trabajo. Las empresas que no adapten sus esquemas de trabajo se exponen a procesos judiciales promovidos por los empleados.

La medida impacta especialmente a sectores como hotelería, turismo, comercio, salud, transporte, vigilancia, manufactura y ciertas actividades industriales, donde la reducción puede traducirse en la necesidad de contratar personal adicional, rediseñar turnos o asumir mayores costes operativos.

Como contexto, Colombia se suma así a la tendencia internacional de reducción de la jornada laboral, aunque el país mantiene la flexibilidad en la distribución de horas y la protección de los derechos laborales. La experiencia de otros países muestra que estos cambios suelen requerir un periodo de adaptación tanto para empleadores como para trabajadores, y pueden influir en la productividad y el bienestar laboral a medio plazo.

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