• 4 min de lectura
  • por

Efecto inesperado: cómo las plantas solares transforman el ecosistema

Laura Castillo Español.News

Publicado por Laura Castillo

Efecto inesperado: cómo las plantas solares transforman el ecosistema Español.News
Efecto inesperado: cómo las plantas solares transforman el ecosistema

En los parques solares de España hay más aves que en los campos colindantes. Datos recientes de España muestran que en los parques solares se registra ahora una mayor diversidad de especies de aves que en los campos agrícolas circundantes. La causa principal es el abandono de productos químicos y la adopción de nuevas estrategias de gestión del terreno.

En Minglanilla, Revilla Vallejera y Trujillo se registró un resultado inesperado: en las plantas solares había más especies de aves que en los campos agrícolas vecinos. Así concluyeron los expertos de UNEF y la consultora ambiental independiente EMAT, analizando los datos de 2025.

La razón de estos cambios no está en los paneles en sí, sino en la diferente gestión del suelo. La mayoría de los parques solares modernos se construyen en antiguos campos de agricultura intensiva, donde el suelo está agotado y el uso de químicos y el laboreo constante hacen el entorno pobre para la fauna. Tras instalar los paneles, dejan de usarse pesticidas y herbicidas, se prohíbe la caza y el mantenimiento se reduce a visitas esporádicas del personal y al pastoreo natural de ovejas. Como resultado, el ecosistema comienza a recuperarse.

Más especies y aves raras

En Minglanilla, dentro del parque solar, se contaron 32 especies de aves frente a 19 en los campos externos. En Revilla Vallejera, 39 frente a 34, y en Trujillo, 31 frente a 25. Cabe destacar que no se trata solo de gorriones y alondras habituales: bajo los paneles solares también se encuentran especies raras o en peligro de extinción, como la alcaraván, el sisón, la codorniz, el búho y el cernícalo. A medida que se recupera la vegetación, aparecen insectos y, tras ellos, nuevas aves e incluso depredadores: águilas, milanos, halcones y búhos.

“Conservoltaica”: energía y naturaleza

Los ecologistas llaman este enfoque «conservovoltaica»: la combinación de producción de energía limpia y restauración activa de la naturaleza. En España, esta tendencia apenas comienza, pero ya se han registrado resultados similares en Reino Unido y Australia. Por ejemplo, científicos británicos descubrieron que en los parques solares con vegetación correctamente gestionada hay casi tres veces más aves que en los campos vecinos. En Australia, se comprobó que las ovejas que pastan bajo los paneles producen una lana de mejor calidad gracias al microclima especial.

Qué es importante para el ecosistema

Sin embargo, no todo parque solar se convierte automáticamente en un oasis para la naturaleza. Si la hierba se corta al ras y no se crean condiciones para la diversidad, el ecosistema no se recupera. Las medidas clave son: preservar la vegetación natural, utilizar especies locales de plantas, crear corredores ecológicos y sustituir la maquinaria por el pastoreo de ovejas. Este enfoque es el que realmente apoya la biodiversidad y transforma las instalaciones energéticas en refugios para aves e insectos.

Cambia la percepción sobre la energía solar

Los resultados de las investigaciones están cambiando la perspectiva sobre las plantas solares: ahora se debate no solo su impacto en el paisaje, sino también cómo pueden ayudar a la naturaleza. La cuestión ya no es si los paneles ocupan suelos agrícolas, sino qué ocurre con esas áreas tras adoptar un nuevo uso. Como señala la UNEF, el sector cuenta con el Sello de Excelencia, que certifica un alto estándar de gestión ambiental.

Es interesante que se observen efectos similares en otros ámbitos: por ejemplo, un estudiante estadounidense desarrolló una instalación para convertir plástico en combustible, lo que también podría cambiar el enfoque hacia el uso de los recursos (más información sobre el proyecto).

En general, la experiencia de España demuestra que una gestión adecuada de los parques solares no solo permite generar energía, sino también restaurar los ecosistemas, si se prescinde de productos químicos agresivos y se da tiempo a la naturaleza para recuperarse.

Artículos relacionados