Ángel Collado, alcalde de Bédar, organizó la evacuación tras el incendio más grave en la historia local. Doce personas han fallecido y la gestión de la crisis marca un antes y un después en el municipio.
El municipio almeriense de Bédar vive su momento más difícil tras el devastador incendio de Los Gallardos, que ha dejado al menos doce víctimas mortales. La gestión de la emergencia ha recaído en Ángel Collado, alcalde desde 2003, quien se ha visto obligado a tomar decisiones bajo una presión inédita. La tragedia ha sacudido a una localidad de menos de mil habitantes, donde la cercanía entre vecinos y autoridades es palpable en cada gesto.
El jueves por la tarde, cuando las llamas se aproximaban, Collado y su equipo municipal, junto al único agente de policía local, recorrieron las casas para alertar personalmente a los residentes. Las campanas de la iglesia repicaron con fuerza, acelerando la difusión de la alarma. La rápida actuación permitió que muchos pudieran abandonar sus viviendas antes de que el fuego cortara las salidas. Sin embargo, la magnitud del desastre se hizo evidente horas después, cuando se localizaron los primeros cuerpos en vehículos atrapados por el avance del incendio.
La jornada estuvo marcada por la tensión y la incertidumbre. El teléfono del alcalde no dejó de sonar, con llamadas de autoridades, medios y vecinos. En medio del caos, Collado rechazó sin saberlo una llamada del rey Felipe VI, a la que respondió en cuanto conoció la identidad del interlocutor. El monarca mostró su interés por la situación y recordó el precedente de 2012, cuando la reina Sofía también se interesó por la comarca tras otro incendio y una riada. El gesto fue un respiro en una jornada marcada por la tragedia.
La reacción de Collado ha sido reconocida tanto por representantes de su propio partido, el PSOE, como por figuras del PP en la comarca. Rodrigo Sánchez, diputado socialista andaluz, destaca la seriedad y el compromiso del alcalde con sus vecinos. Rosa María Cano, exalcaldesa de Mojácar y actual concejala, subraya su capacidad para actuar bajo presión y su dedicación a la comarca, independientemente de las diferencias políticas. Ambos coinciden en que la gestión de Collado ha sido clave en la respuesta a la emergencia.
Antes de asumir la alcaldía, Collado trabajaba en un taller de maquinaria en Los Gallardos, el municipio que da nombre al incendio. Su vínculo con Bédar es profundo: nació allí, fue el último niño atendido por la partera local y nunca ha residido en otro lugar. Su trayectoria política comenzó en 1991 como concejal y, tras la enfermedad del anterior alcalde, asumió el cargo en 2003, ganando desde entonces todas las elecciones por mayoría absoluta.
La tragedia de Bédar se suma a una serie de incendios que han afectado a Andalucía en los últimos años. Según informaciones recientes sobre el incendio de Los Gallardos, la cifra de víctimas y desaparecidos ha generado una movilización sin precedentes de los servicios de emergencia y ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de los pequeños municipios rurales.
En el contexto nacional, los incendios forestales siguen siendo una de las principales amenazas para las zonas rurales de España, especialmente en verano. La coordinación entre ayuntamientos, cuerpos de seguridad y servicios de emergencia resulta fundamental para minimizar los daños y proteger a la población. La experiencia de Bédar evidencia la importancia de la proximidad y la implicación directa de los responsables locales en situaciones de crisis. La gestión de Collado, marcada por la cercanía y la rapidez de reacción, se convierte en un ejemplo de liderazgo en momentos de adversidad.