El Congreso abordará en el último pleno antes del verano si solicita a Pedro Sánchez que se someta a una cuestión de confianza. La Mesa ha vetado la petición de elecciones anticipadas, pero acepta el debate sobre la confianza.
El Congreso de los Diputados celebrará en su último pleno antes del verano una votación clave: decidir si solicita al presidente Pedro Sánchez que se someta a una cuestión de confianza. La Mesa del Congreso ha dado luz verde a este debate, aunque ha bloqueado la posibilidad de exigir la convocatoria inmediata de elecciones generales, manteniendo así la prerrogativa exclusiva del presidente sobre este asunto.
La decisión llega tras la moción presentada por el PP, que buscaba forzar tanto la convocatoria de elecciones como la cuestión de confianza. Finalmente, solo esta última opción ha sido admitida en el orden del día, según el acuerdo firmado por Francina Armengol. El texto permite que los 350 diputados voten si consideran necesario que Sánchez plantee una cuestión de confianza, una iniciativa que cuenta con el respaldo de PP, Vox y Junts, quienes suman mayoría absoluta en la Cámara.
El PP interpreta la admisión de este punto como un avance, aunque denuncia que la Mesa, presidida por Armengol, sigue vetando propuestas que, a su juicio, obstaculizan la labor de la oposición. Los populares recuerdan que la Mesa ya había rechazado enmiendas similares días antes, lo que les llevó a recurrir al Tribunal Constitucional. En esta ocasión, el PP optó por presentar una nueva moción, replicando literalmente propuestas de Vox y Junts que sí fueron aceptadas en el pasado, pero la Mesa ha mantenido su criterio restrictivo respecto a la convocatoria de elecciones.
La moción del PP incluía cinco puntos. El segundo, que pedía la dimisión en bloque del Gobierno y la convocatoria de elecciones, fue rechazado pese a estar basado en una proposición de Vox admitida en octubre de 2024. El tercero, inspirado en una iniciativa de Junts de febrero de 2025, solicita que, si no se convocan elecciones, Sánchez valore plantear una cuestión de confianza. Este punto sí ha sido aceptado. Los puntos adicionales del PP, que reclamaban la dimisión de Sánchez por casos de corrupción y el rechazo a los vetos en la Cámara, también han sido excluidos del debate.
En el Senado, el pasado 27 de mayo, se debatió una moción similar del PP instando al Gobierno a facilitar la formación de un nuevo Ejecutivo. Según fuentes populares, entonces el PSOE no puso objeciones, pero ahora ha pedido que se inadmita el punto de la moción que reclama elecciones anticipadas. Esta diferencia de criterio ha generado críticas entre los senadores del PP, que cuestionan el cambio de postura socialista en apenas un mes.
El debate sobre la cuestión de confianza se produce en un contexto de creciente tensión parlamentaria y de acusaciones cruzadas sobre el uso de los procedimientos de la Cámara. La situación recuerda a otros momentos de bloqueo institucional en España, donde la presión política ha llevado a iniciativas legislativas de gran impacto, como la reciente ley catalana para la retirada del amianto, aprobada por unanimidad en el Parlament y que supuso un hito en la gestión de materiales peligrosos, como se detalla en este análisis sobre la normativa catalana.
En España, la cuestión de confianza es una herramienta constitucional que permite al presidente del Gobierno medir el respaldo parlamentario en momentos de crisis o bloqueo. Aunque su uso es poco frecuente, su mera solicitud puede tener consecuencias políticas significativas. El resultado de la votación en el Congreso marcará el tono político de los próximos meses y podría influir en la estabilidad del Ejecutivo de Pedro Sánchez.