En Barcelona se intensifica el conflicto por el desalojo de inquilinos para coliving. En Barcelona, los inquilinos están siendo desalojados masivamente para dar paso al coliving. Autoridades y vecinos reaccionan ante prácticas importadas de EE. UU. La empresa NAD está en el centro del escándalo y bajo la supervisión de los inspectores.
En Barcelona se intensifica el conflicto entre los inquilinos y la empresa New Amsterdam Developments (NAD), que, según informa EL PAÍS, está desalojando masivamente a residentes de viviendas de alquiler asequible para transformarlas en espacios de coliving. Este enfoque ha provocado una reacción contundente por parte del gobierno de Cataluña y el Ayuntamiento de la ciudad, además de numerosas quejas por parte de los vecinos.
Experiencia estadounidense en el mercado catalán
El modelo de NAD, como señalan algunos vecinos, replica en gran medida las prácticas que uno de los copropietarios de la empresa, Jeffrey Todd Kay, aplicó en Nueva York a través de Stone Street Properties. Allí, su negocio ya se enfrentó a demandas judiciales por presiones a los inquilinos e irregularidades financieras. En Barcelona, la compañía actúa de forma menos transparente, pero con el mismo resultado: los pisos se desocupan, se dividen en habitaciones y se alquilan a precios significativamente superiores a los anteriores.
En uno de los casos más recientes, un residente del barrio de Gracia, Thema Escorsa, logró detener temporalmente su desalojo gracias a la intervención del sindicato de inquilinos. En otro edificio conocido como Casa Papallona, en el Eixample, los activistas temen por el futuro de Mergi, que ha vivido allí durante más de 30 años y ahora también corre el riesgo de perder su hogar.
Reacción de las autoridades y los inquilinos
Las autoridades de Cataluña ya han abierto cientos de expedientes contra empresas que infringen los límites de alquiler, y NAD se encuentra entre las investigadas. Según los inquilinos, los inspectores han visitado inmuebles en la calle Sant Agustí y en Casa Papallona. Sin embargo, la mayoría de los casos aún no ha derivado en sanciones. Los propios arrendatarios denuncian presión: tras los avisos de desalojo, en los edificios empiezan obras ruidosas, el mantenimiento empeora y parte de los residentes se ve obligada a abandonar los pisos.
La situación se agravó tras la eliminación de la prórroga de los contratos de alquiler en el Congreso, lo que dejó a muchos sin protección legal. Como resultado, según organizaciones locales, NAD y entidades relacionadas, como New Nomads, ofrecen activamente habitaciones por hasta 980 euros al mes en contratos de corta duración.
Disputas financieras y conexiones internacionales
El socio de Kay en Barcelona, Paul Petermayer, no tenía experiencia previa en el sector inmobiliario, pero consiguió integrarse en los círculos económicos de la ciudad. Mientras tanto, el propio Kay enfrenta nuevas demandas judiciales en Estados Unidos: se le acusa de apropiarse de fondos de inversores y no pagar deudas, y una de las entidades financieras reclama casi 13 millones de euros por incumplimiento de obligaciones hipotecarias.
En Barcelona, el principal riesgo para NAD no es solo la presión de las autoridades, sino también la actividad de los inquilinos y sus asociaciones, que no piensan rendirse. Como señala EL PAÍS, la situación recuerda a los recientes conflictos entre las autoridades regionales y centrales, donde los intereses locales chocan con las prácticas empresariales externas. Disputas similares ya han sido objeto de atención pública, como ocurrió con la declaración de independencia de Madrid en medio del conflicto con el gobierno central.
Contexto y perspectivas
Según datos del mercado, NAD posee más de un centenar de pisos y una veintena de locales comerciales en Barcelona. A pesar de las inspecciones y las protestas, la empresa sigue ampliando el segmento de coliving, prometiendo a los inversores «alta rentabilidad con riesgo mínimo». Para los inquilinos, esto supone un aumento de precios e inestabilidad, y para la ciudad, una nueva fase en la lucha por una vivienda asequible.