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El funeral de Harald V reúne a Oslo y refuerza la monarquía noruega

El funeral de Harald V reúne a Oslo y refuerza la monarquía noruega © espanol.news
El funeral de Harald V reúne a Oslo y refuerza la monarquía noruega © espanol.news
Oslo despidió a Harald V con una ceremonia que reafirmó el papel de la monarquía. Jonas Gahr Støre destacó el sentido del deber del rey y la continuidad institucional. El acto reunió a líderes europeos y marcó el inicio de una nueva etapa.

El funeral de Harald V en Oslo fue algo más que una despedida. El primer ministro, Jonas Gahr Støre, aprovechó la ocasión para defender públicamente la monarquía noruega. Ante la familia real y líderes de toda Europa, Støre subrayó que la Corona sigue siendo un pilar de la democracia y la historia del país.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando la reina Sonia, visiblemente afectada, dejó una rosa roja sobre el féretro de su esposo y se despidió con una última reverencia. A su lado, el nuevo rey Haakon asumía la responsabilidad de la continuidad. Miles de personas siguieron la escena en las calles de Oslo, junto a representantes de casas reales como Felipe y Letizia de España, Carlos Gustavo de Suecia, Federico y Mary de Dinamarca, y Guillermo Alejandro y Máxima de los Países Bajos.

La ceremonia fúnebre de Harald V el 9 de septiembre de 2026 marcó el final de 13 días de luto nacional en Noruega, según informaron Reuters y BBC.

El cortejo, encabezado por Haakon y sus hijos, recorrió el centro de la ciudad ante una multitud. Las cifras oficiales hablan de "miles" de asistentes, lejos de los 250.000 que se mencionaron al principio. Según Reuters y The New York Times, la procesión y la ceremonia reunieron a miembros de casas reales europeas y altos funcionarios internacionales, reflejando el peso simbólico del evento para la unidad nacional. El féretro fue llevado en carruaje desde el Palacio hasta la Catedral, donde el transporte público se detuvo durante el minuto de silencio. La ceremonia, menos rígida que otros funerales reales como el de Isabel II, incluyó la actuación del músico Åge Aleksandersen y la participación de representantes de distintas comunidades religiosas, que encendieron velas en señal de respeto.

En su discurso, Støre agradeció los 35 años de Harald V en el trono y destacó su cercanía y humanidad. Recordó que el rey presidió reuniones de gobierno hasta el final, incluso el 7 de agosto, y supo mantener la solemnidad sin perder el contacto con la realidad de los ciudadanos. La familia real, incluida la reina Mette-Marit —presente pese a sus problemas de salud— y la princesa Marta Luisa, no pudo contener las lágrimas durante el homenaje.

El servicio religioso en la Catedral de Oslo fue dirigido por el obispo presidente de la Iglesia de Noruega, Olav Fykse Tveit, en línea con los arreglos anunciados por la Casa Real. Tras la ceremonia, el féretro fue llevado a un entierro privado en la capilla del palacio real, según reportaron medios internacionales.

Reuters

Entre los asistentes estuvieron figuras internacionales como Volodimir Zelinski, presidente de Ucrania, que fue ovacionado a su llegada. También acudió Marius Borg Høiby, hijo mayor de Mette-Marit, autorizado a participar pese a estar bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica mientras apela una condena de prisión por delitos graves. Este detalle puso de relieve la complejidad de las relaciones familiares en la realeza actual.

En contraste con la tradición luterana, los obispos Olav Fykse Tveit y Sunniva Gylver evitaron leer el versículo Juan 3:16, habitual en funerales nórdicos pero polémico en Noruega por su interpretación excluyente hacia los no creyentes. La ceremonia terminó con el traslado del féretro a la capilla real de Akershus, donde Harald V fue enterrado en un sarcófago valorado en casi 1,9 millones de euros. Dos series de 21 salvas de cañón marcaron el final del luto oficial, según DW y otros medios internacionales.

La defensa pública de la monarquía por parte de un primer ministro socialdemócrata no es habitual en Europa. Mientras en otros países, como el Reino Unido, la Casa Real ha tenido que aclarar el estatus de sus miembros tras polémicas recientes —como se recogió en este análisis anterior—, en Noruega el funeral de Harald V ha servido para reforzar la legitimidad de la institución. La presencia de la élite europea y la respuesta masiva de la ciudadanía muestran que, al menos por ahora, la monarquía noruega mantiene un respaldo sólido y un papel central en la vida pública. La transición a Haakon llega en un contexto de estabilidad, pero también de expectativas renovadas sobre el papel de la Corona en una sociedad cada vez más plural y exigente.

Ricardo Rubio Español.News
Redacción de España

Ricardo Rubio

Ricardo Rubio es periodista especializado en política, economía y asuntos sociales en España. Ha trabajado con Actualidad Hoy, InfoSur y Contexto Ibérico, cubriendo acontecimientos y tendencias relevantes.