BYD busca una fábrica abandonada en Europa: apuesta por rapidez y ahorro. BYD busca urgentemente una planta lista para ensamblar coches eléctricos en Europa, para evitar los nuevos aranceles y no perder tiempo en construcción. España es uno de los principales candidatos, pero hay muy pocas fábricas adecuadas.
BYD, el mayor fabricante de vehículos eléctricos de China, se prepara para una nueva fase de expansión en Europa. La empresa ya casi ha terminado la construcción de su fábrica en Hungría, pero esto no es suficiente: para mantener la competitividad ante los nuevos aranceles europeos y los requisitos de localización de la producción, se necesita otra planta, y cuanto antes.
La vicepresidenta de BYD, Stella Li, lo dejó claro: no hay tiempo para construir desde cero. Según ella, la opción óptima es encontrar una instalación ya existente pero inactiva, modernizarla rápidamente y poner en marcha la producción. Este enfoque permite evitar la burocracia relacionada con permisos, búsqueda de proveedores y homologación de estándares, procesos que en Europa pueden prolongarse durante años.
La razón de esta prisa es evidente: desde 2024, la Unión Europea ha impuesto aranceles adicionales a los automóviles chinos, y Bruselas prepara nuevas normas que obligarán a los fabricantes de automóviles a ubicar parte de la producción directamente en la UE. Además, los programas nacionales de apoyo a vehículos eléctricos, como el Plan Auto+ español, dependen directamente del lugar de ensamblaje del vehículo, lo que influye en el monto de la subvención para los compradores.
España se encuentra entre las favoritas para acoger la nueva fábrica de BYD. El país ocupa el segundo lugar en Europa en volumen de producción automovilística después de Alemania, destaca por sus costes laborales relativamente bajos y una logística conveniente para la exportación al Reino Unido y Francia. Además, como señalan los expertos, los compradores españoles están menos apegados a las marcas nacionales y se orientan más por el precio, lo que beneficia a las empresas chinas.
Sin embargo, este escenario también presenta debilidades. En España casi no quedan grandes fábricas automotrices disponibles que puedan ser reacondicionadas rápidamente. Por ejemplo, la planta de Ford en Almussafes ya ha sido transferida a Geely, y la fábrica de Stellantis en Villaverde pronto pasará a manos de Leapmotor. Esto reduce drásticamente las opciones para BYD.
El asesor principal de BYD en Europa, Alfredo Altavilla, destaca: «No hay tiempo para construir desde cero. Hay que tomar lo que ya está hecho y ponerlo en marcha». Este enfoque se vuelve cada vez más popular entre los fabricantes de automóviles que buscan acceder rápidamente al mercado europeo. Por ejemplo, Ford prometió recientemente que los nuevos modelos para Europa mantendrán el carácter propio de la marca y no se convertirán en «tostadoras sobre ruedas»: más detalles sobre esto se pueden leer en el material de russpain.com.
Por el momento, BYD no revela dónde podría ubicarse la nueva planta, pero hay algo claro: la competencia por el tiempo y los recursos en la industria automotriz europea entra en una nueva fase. Si se encuentra un lugar adecuado, esto podría cambiar el equilibrio de fuerzas en el mercado de vehículos eléctricos en la UE.