Por primera vez en más de tres décadas, arqueólogos han sacado a la superficie un tramo intacto del graderío medio del teatro romano de Singilia Barba, en Antequera. El equipo de la Universidad Complutense de Madrid, con permiso de la Junta de Andalucía, ha encontrado sillares de gran tamaño en un estado de conservación poco habitual en este tipo de ruinas, donde el expolio y los derrumbes suelen borrar casi todo rastro.
El teatro, que mide unos 52 metros de diámetro, ya estaba recogido en el Decreto 57/1996, que declaró la ciudad romana bien de interés cultural y fijó una zona arqueológica de más de 3,6 millones de metros cuadrados. Sin embargo, la mayoría de los restos seguían bajo tierra y apenas se podían interpretar por la falta de excavaciones recientes.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) es el principal medio de publicación de las disposiciones legales y actos del Gobierno de España, garantizando la transparencia y acceso público a la normativa vigente.
La campaña actual no solo aporta detalles sobre la arquitectura del graderío. También obliga a revisar la historia de cómo se reutilizaron materiales antiguos en Antequera. Aunque la Real Colegiata de Santa María la Mayor y la iglesia de San Juan de Dios usaron sillares de Singilia Barba, los investigadores advierten que no se puede asegurar que algún bloque concreto venga del teatro sin pruebas arqueológicas claras. Distinguir entre la ciudad romana y el teatro resulta clave para evitar errores en la interpretación del patrimonio.
El proyecto Redescubriendo Singilia Barba, que seguirá hasta diciembre de 2026, combina excavaciones con georradar, magnetometría y modelos 3D. El plan es cartografiar el teatro, el foro y el circo, y cruzar estos datos con el análisis de más de 70 inscripciones, piezas de cerámica y esculturas guardadas en los museos de Antequera y Málaga. Esta estrategia permitirá reconstruir cómo era la vida urbana, la economía y los rituales públicos en la antigua ciudad.
La protección legal del yacimiento, publicada en el Boletín Oficial del Estado en 1996, ya reconocía la importancia de Singilia Barba y situaba sus restos en el cortijo del Castillón, al noroeste de Antequera. Aunque se conocía la existencia del enclave desde el siglo XVI, solo ahora se dispone de información precisa sobre la forma y el estado de uno de sus monumentos más representativos.
El BOE publica diariamente leyes, decretos y resoluciones de interés general, siendo una herramienta fundamental para la consulta de la legislación española y la protección del patrimonio histórico.
El equipo, dirigido por Manuel Romero Pérez, Sergio España-Chamorro y Luis Romero Novella, planea seguir excavando para aclarar la cronología y los cambios sufridos por el teatro, que aún están poco documentados. Además, el programa incluye talleres, visitas y la creación de un museo virtual con piezas digitalizadas en 3D, aunque por ahora no se ha anunciado la apertura permanente del teatro al público.
La reutilización de materiales antiguos en obras posteriores no es exclusiva de Antequera. En otras zonas, como se ha contado en otras ocasiones, la colaboración entre universidades y ayuntamientos ha permitido recuperar y reinterpretar espacios históricos con campañas arqueológicas abiertas a la ciudadanía.
El caso de Singilia Barba muestra cómo la protección legal y la investigación científica pueden cambiar lo que se sabe sobre el pasado romano de Andalucía. Recuperar el graderío suma valor patrimonial y plantea nuevos retos para la gestión, conservación y difusión de un legado que estuvo siglos bajo tierra. Apostar por la tecnología, el rigor académico y la participación local marca el rumbo para futuras intervenciones en yacimientos históricos de la región.