El plazo para enviar observaciones comenzó el 8 de octubre y termina el 30 de octubre de 2026, incluido ese día. Ciudadanos y organizaciones pueden participar; las asociaciones también pueden presentar propuestas.
La consulta no cambia por ahora las etiquetas que ya están en los envases.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha abierto el proceso para preparar una norma de calidad del kéfir. El MAPA lo enmarca en la participación pública sobre estudios de impacto de propuestas legislativas de la Comisión Europea. La página del Ministerio recoge la participación de ciudadanos y asociaciones empresariales. También menciona a expertos y otros colectivos afectados.
La regulación sigue en una fase previa. El departamento recopila propuestas antes de redactar el proyecto de real decreto. Busca adaptar las reglas a los distintos métodos de producción y mejorar la información sobre el alimento que llega al mercado.
La consulta no determina cómo será el etiquetado ni cuándo entraría en vigor la norma. Esos detalles dependerán de la elaboración y aprobación del texto.
El Ministerio cifra en un 120% el crecimiento de los lácteos fermentados desde 2020. La cifra corresponde a toda esa categoría, no solo al kéfir. Por sí sola, no permite comparar el valor nutricional de distintas marcas ni concluir que los productos actuales incumplan las reglas.
Quienes participen pueden explicar qué información les resulta confusa al comparar productos. También pueden señalar qué diferencias entre métodos de elaboración deberían quedar más claras. Conviene acompañar el problema observado con ejemplos identificables y explicar qué solución se propone. La consulta recoge opiniones, pero no resuelve reclamaciones sobre marcas ni garantiza que todas las sugerencias entren en la norma final.
Mientras se tramita el proyecto, siguen vigentes las normas generales de información alimentaria. El Reglamento europeo 1169/2011 prohíbe que el etiquetado induzca a error sobre la naturaleza del producto. También protege la información sobre su identidad y composición. Cuando se declara una lista de ingredientes, estos aparecen ordenados según el peso que tenían al incorporarse al alimento.
Hay una excepción relevante. La lista de ingredientes puede omitirse en leche fermentada si no contiene componentes distintos de los productos lácteos. La excepción también contempla las enzimas y los cultivos necesarios. Por eso, que falte esa lista no demuestra automáticamente que haya una infracción. La información nutricional suele expresarse por cada 100 gramos o 100 mililitros. Si también figura por ración, hay que revisar el tamaño indicado antes de comparar productos.
La consulta del kéfir trata las reglas de un producto. Otras informaciones agroalimentarias se centran en costes de producción, como el mantenimiento de un rebaño en Ceuta. Son asuntos distintos: la norma en preparación no determina esos costes.
Las observaciones deben presentarse en el cuadro habilitado por el Ministerio y enviarse a bzn-rdkefir@mapa.es. El remitente debe identificarse con nombre y dirección. También tiene que facilitar un teléfono y un correo electrónico.
El procedimiento general de participación pública del MAPA está explicado en su apartado sobre participación en propuestas legislativas.