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El juez Luis Acayro Sánchez lucha contra su inhabilitación de 10 años: crece la polémica por supuesta parcialidad

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

El Tribunal Constitucional de España revisará el caso de un juez de Cantabria que ha dividido al Supremo. Un juez de Cantabria fue destituido por sospechas de parcialidad. El Tribunal Supremo tomó una decisión controvertida. Ahora, el caso llega al Tribunal Constitucional, donde se determinará su futuro.

La historia de Luis Acayro Sánchez, exjuez de Cantabria, se ha convertido en uno de los casos más comentados dentro del sistema judicial español en los últimos años. Su inhabilitación durante diez años no solo desató debates entre sus colegas, sino que también dividió a la judicatura del Tribunal Supremo. Ahora, el destino de este caso está en manos del Tribunal Constitucional, donde Sánchez ha acudido en busca de su última oportunidad para recuperar la justicia.

En 2018, mientras ocupaba un puesto en el juzgado de lo contencioso-administrativo de Santander, Acayro requirió al Ayuntamiento de Castañeda diversos documentos relacionados con contratos de obras municipales y la contratación de un abogado externo. En aquel momento, su actuación pasó prácticamente desapercibida y el caso se resolvió a favor del ayuntamiento. Sin embargo, dos años después, el abogado implicado en esos contratos, junto con el Colegio de Abogados de Cantabria, presentó una denuncia contra el juez acusándolo de parcialidad.

El Tribunal Supremo de España, tras revisar el caso, ratificó el fallo del tribunal de Cantabria e incluso endureció la sanción: Sánchez fue apartado de toda función pública relacionada con la justicia por diez años. La decisión estuvo marcada por una clara división: tres magistrados apoyaron la medida extrema y dos votaron radicalmente en contra. El centro del debate: ¿se trató de un simple error judicial o de una conducta deliberada y contraria a la ley?

Conflictos personales y decisiones controvertidas

La situación se complicaba porque en Cantabria, Sánchez tenía detractores. Intentó ocupar un puesto superior en el tribunal local, pero perdió la convocatoria frente a otro candidato y luego impugnó esa decisión. Posteriormente, fue ese mismo tribunal el que tramitó la denuncia contra él, lo que aportó al caso un matiz de enemistad personal.

Una atención especial atrajeron las discrepancias entre los jueces del Tribunal Supremo. Dos miembros de la sala declararon abiertamente que sus colegas distorsionaron los hechos para demostrar la intencionalidad en las acciones de Sánchez. Según su opinión, no existían pruebas de que él hubiera actuado deliberadamente de forma ilegal, lo que significa que tampoco había motivos para un castigo tan severo.

La última oportunidad para la justicia

En su recurso ante el Tribunal Constitucional, Sánchez insiste en que actuó dentro de sus competencias y sin mala intención. Los documentos del caso incluso señalan que él creía erróneamente que estaba cumpliendo con su deber profesional. Ahora, el Tribunal Constitucional debe decidir si realmente hubo una sentencia parcial o si el juez fue víctima de complejos conflictos internos y matices jurídicos.

La decisión sobre este caso podría marcar un precedente para todo el sistema judicial español, ya que sigue abierta la cuestión sobre los límites de la responsabilidad de los jueces y los criterios de imparcialidad. En los próximos meses se sabrá si Sánchez podrá volver a ejercer la abogacía o si su carrera ha terminado definitivamente.

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