Durante generaciones, el salón fue el lugar de reunión por excelencia en casa. Pero en 2027, ese dominio se diluye: la vivienda se divide en distintos escenarios y la terraza, el comedor e incluso los pasillos empiezan a reclamar su espacio. Lo que antes era territorio exclusivo del sofá y la televisión ahora se reparte entre ambientes que hasta hace poco parecían secundarios.
Este cambio no responde solo a cuestiones estéticas, sino a la necesidad de flexibilidad. Los profesionales del sector coinciden: la vida moderna exige que cada estancia pueda transformarse según el momento. Hoy puede ser despacho, mañana rincón de lectura, pasado zona de juegos o de trabajo. Carlos Rubio, director de Insenia, lo resume así: la casa debe adaptarse a la vida, no al revés. Y esa adaptación se consigue sin grandes obras, solo con muebles móviles, enchufes bien situados y una distribución pensada para el cambio.
“Más de 2.000 diseñadores de cocinas en Norteamérica han señalado que las preferencias para 2027 se inclinan hacia maderas claras y medias y tonos blanco crema, reflejando una búsqueda de calidez y naturalidad.”
MasterBrand
La cocina deja de ser un simple lugar de paso y se convierte en el nuevo corazón de la casa. El informe The New Habitat 26/27 de APE Group lo deja claro: la cocina es ahora un espacio comunitario, con islas, barras y mesas que invitan a quedarse mucho más allá de la comida. Aquí se cocina, se charla y se comparte, y los materiales y la iluminación acompañan esa nueva forma de estar juntos. El informe de tendencias de MasterBrand también destaca el auge de los espacios multifuncionales y el uso de materiales más cálidos y naturales, confirmando que la cocina es ahora el centro de la vivienda.
El comedor, durante años reservado para ocasiones especiales, recupera protagonismo. Ya no es solo para comer: es el lugar donde se trabaja, se hacen deberes o simplemente se está. El informe de APE Group lo sitúa al mismo nivel que la cocina, como punto de encuentro diario. Además, la integración de zonas de comedor y cocina responde a la demanda de espacios versátiles y acogedores, donde la vida cotidiana fluye de manera más conectada.
La mayor transformación, sin embargo, llega desde el exterior. La terraza y el balcón, antes reservados para el verano, se han convertido en una extensión real de la casa. Cerramientos, chimeneas y mobiliario preparado para el frío permiten que estos espacios se usen todo el año. Proyectos como el de Düem Studio muestran que la terraza puede ser un comedor más, con rutinas y mobiliario propios, y que los límites entre dentro y fuera se difuminan. Esta tendencia ha sido destacada también por medios como El País, que subrayan el valor de aprovechar terrazas y balcones en todas las estaciones (informe de El País).
“Los analistas de tendencias de interiores coinciden en que 2027 marca el abandono de los ambientes fríos y excesivamente pulidos, en favor de espacios más acogedores, personalizados y táctiles, donde cada rincón del hogar puede tener un uso relevante.”
Analistas de tendencias, Expertos en interiorismo
Incluso los pasillos y recibidores dejan de ser simples lugares de paso. El informe The New Habitat 26/27 habla de microescenarios con nuevas funciones: una balda, una butaca o una lámpara pueden transformar un rincón olvidado en un espacio útil. Un hueco bajo la escalera puede ser biblioteca, el recibidor se convierte en galería o punto de bienvenida, y el pasillo ancho en exposición de fotos familiares.
El dormitorio también se reinventa. Ya no es solo para dormir: un sillón de lectura, una mesa pequeña o un rincón de estar lo convierten en refugio multifuncional. La lógica es la misma que en el resto de la casa: cuantos más usos admite una estancia, menos metros se necesitan para vivir bien.
El teletrabajo, aunque menos presente en titulares, sigue influyendo en la distribución. No hace falta un despacho independiente: una esquina del dormitorio, un lateral del salón o un rincón del pasillo pueden convertirse en oficina improvisada, siempre que haya luz y un enchufe cerca. El proyecto Antibes de Schmidt lo ejemplifica con una biblioteca y despacho integrados en el salón, delimitando funciones sin grandes separaciones.
Todo esto es posible gracias a decisiones prácticas tomadas desde el principio. Carlos Rubio insiste en la importancia de una base flexible: enchufes bien situados, zonas de paso despejadas y muebles fáciles de mover. Así, la casa de 2027 no necesita reformas integrales para transformarse, solo pequeños gestos con visión de futuro.
La transformación del hogar no es un fenómeno aislado. Cambios en la rutina, convivencia de varias generaciones y la necesidad de aprovechar cada metro cuadrado han impulsado esta revolución silenciosa. Como ya se vio en el análisis anterior sobre la evolución de los espacios personales, la adaptación es la clave para entender el presente y el futuro de la vida en casa.
En resumen, el salón no desaparece, pero deja de ser el único protagonista. Cada estancia, grande o pequeña, principal o de paso, puede ganar su propio papel y sumar valor a la vida diaria. La casa de 2027 es, sobre todo, un espacio que acompaña y se transforma, capaz de responder a las necesidades cambiantes de quienes la habitan. Esa capacidad de adaptación, más que cualquier tendencia decorativa, es la noticia.