Ferran Torres recibe un vino de lujo de Marcos Llorente tras marcar el gol decisivo. Lamine Yamal sorprende con un puro en el hotel. Así celebran los jugadores de España su histórico Mundial, entre gestos, detalles y la presencia de la familia real.
La noche en la que España volvió a conquistar el mundo del fútbol no solo dejó imágenes de gloria deportiva, sino también una celebración que ya es tema de conversación en todo el país. Ferran Torres, autor del gol que selló la victoria ante Argentina en Nueva York, se convirtió en el protagonista de una de las escenas más exclusivas del festejo: un brindis con una botella de Château Rayas Réserve 2014, valorada en cerca de dos mil euros, regalo de su compañero y amigo Marcos Llorente. Un gesto que no pasó desapercibido y que, según Divinity, refleja el ambiente de camaradería y lujo que envolvió a la Selección en sus primeras horas como campeones del mundo.
La tensión del partido, marcada por el encontronazo entre Leandro Paredes y los españoles Eric García y Gavi, quedó atrás en cuanto el árbitro señaló el final. El vestuario se transformó en un escenario de euforia: abrazos, bromas y una ducha de champán encabezada por Joan García. Pero la verdadera celebración comenzó después, cuando los jugadores, aún en Nueva York y rodeados de familiares y amigos, se permitieron disfrutar de pequeños placeres que habían dejado de lado durante semanas de concentración. La familia real tampoco quiso perderse el momento: el rey Felipe VI bajó al césped para compartir la emoción con los futbolistas y, en un gesto que ya circula en redes, entregó la copa a sus hijas, con la infanta Sofía especialmente emocionada antes de que el trofeo terminara en manos de Ferran Torres.
Detalles que marcan la diferencia
Las redes sociales de los jugadores se llenaron de instantáneas que muestran el lado más personal de la victoria. Marcos Llorente compartió primero una foto en el vestuario con una cerveza y, poco después, la imagen más comentada: el descorche del exclusivo vino junto a Ferran Torres en el hotel. La botella, difícil de conseguir y considerada una joya para los amantes del vino, se convirtió en símbolo de una celebración a la altura del logro. “La celebración buena”, escribió Ferran, mientras Llorente añadía un enigmático “Y lo que nos queda”, dejando claro que la fiesta apenas comenzaba.
Otro de los nombres propios de la noche fue Lamine Yamal. El joven futbolista, que ya había acaparado titulares durante el torneo, sorprendió al posar en el ascensor del hotel con un puro y el chándal de La Roja, acompañado de su familia y su pareja Inés. Una imagen que rápidamente se viralizó y que suma una nueva anécdota a la colección de momentos icónicos de este Mundial. La entrega de réplicas especiales de la copa, incluso una versión de Lego, y el reparto de medallas —como la que Nico regaló a su madre— completaron el cuadro de una noche inolvidable.
La celebración continúa
Antes de regresar a España para compartir el triunfo con la afición, los jugadores aprovecharon para cenar juntos y disfrutar de esos pequeños caprichos que el rigor de la competición les había negado. Camisetas, botas y recuerdos personales llenaron las maletas de los protagonistas, que ahora se preparan para cumplir las promesas hechas si lograban el título. La expectación por su llegada es máxima, y la prensa ya sigue cada paso de la expedición, como ocurrió con otros detalles curiosos de la concentración, entre ellos el famoso “pijama de la suerte” de Marc Cucurella, que también generó conversación entre los seguidores de la selección y fue analizado en un reportaje reciente.
La victoria de La Roja no solo devuelve a España a la cima del fútbol mundial dieciséis años después, sino que deja una colección de gestos, imágenes y detalles que ya forman parte de la memoria colectiva. Desde el brindis de Ferran Torres y Marcos Llorente hasta el puro de Lamine Yamal, pasando por la emoción de la familia real, cada escena suma una nueva página a la historia de la Selección. Ahora, con la copa en casa, solo queda ver cómo se vive la gran fiesta en territorio español.