Casi 8 mil asistentes extranjeros podrían no llegar a las escuelas de España por disputa sobre multas. El programa de incorporación de asistentes extranjeros en las escuelas de España está en riesgo. Las principales comunidades autónomas exigen al gobierno garantías de que no se impondrán nuevas multas. La decisión debe tomarse antes de finales de junio.
Los planes para el regreso de 7.890 auxiliares de conversación extranjeros a las escuelas españolas a partir de octubre se encuentran en entredicho. El motivo es un conflicto entre el Gobierno central y las principales comunidades autónomas, que exigen garantías de protección frente a nuevas sanciones por parte de la Inspección de Trabajo. El año pasado, Valencia, Andalucía y Aragón ya recibieron sanciones por casi 24 millones de euros porque los auxiliares no estaban registrados como trabajadores y no cotizaban en la Seguridad Social.
La situación es especialmente crítica en Andalucía y Valencia, donde las multas alcanzaron los 15 y 5 millones de euros respectivamente. Como resultado, solo en Andalucía el verano pasado se canceló la llegada de 1.806 auxiliares, lo que afectó a unos 300.000 alumnos. Según los profesores, la ausencia de auxiliares repercutió negativamente en la calidad de la enseñanza de idiomas: los estudiantes perdieron la oportunidad de practicar inglés, francés, portugués y alemán con hablantes nativos.
Las regiones con mayor número de auxiliares —Andalucía, Valencia y Galicia— consideran que se han convertido en rehenes de las discrepancias entre el Ministerio de Educación y el Ministerio de Trabajo. El primero sostiene que los auxiliares son participantes en un programa de intercambio educativo, no empleados; el segundo defiende que existe una relación laboral entre las regiones y los auxiliares. Al mismo tiempo, la Inspección de Trabajo sanciona solo a aquellos asistentes financiados por las comunidades autónomas y no a los del Ministerio de Educación, lo que genera un malestar adicional en los territorios.
Las autoridades de Andalucía y la Comunidad Valenciana declaran que no pueden participar en el programa sin garantías jurídicas frente a nuevas sanciones. Galicia también advierte sobre una posible salida del programa si la situación no se resuelve. El Ministerio de Trabajo, por su parte, subraya que no puede garantizar de antemano la ausencia de nuevas inspecciones: los inspectores responden a las denuncias de los ciudadanos y están obligados a examinar cada caso.
En Valencia, las multas se impusieron por 1.990 asistentes que trabajaron entre 2021 y 2025, y en Andalucía por la contratación de 448 ciudadanos de países fuera de la UE y el impago de las cotizaciones. En Aragón, una multa de 100.000 euros fue anulada tras revisar las alegaciones. En Galicia, la inspección aún está en curso y no se ha tomado una decisión sobre una posible sanción.
La cuestión sobre el futuro del programa se debatirá en la próxima reunión de la Conferencia Sectorial de Educación. Las regiones deben tomar una decisión final sobre su continuidad en el programa antes de finales de junio. La jurisprudencia aún no favorece a las comunidades: en Andalucía, el tribunal consideró la relación con los asistentes como laboral y no educativa, y la sentencia ya es firme.
El contexto de la situación resalta cuán delicados son en España los temas relacionados con el estatus de los especialistas extranjeros y la interacción entre los distintos niveles de gobierno. En otros ámbitos, las autoridades regionales también se enfrentan a la necesidad de coordinar sus decisiones con los organismos centrales. Por ejemplo, recientemente en Andalucía las autoridades declararon inválida la licencia de construcción del hotel El Algarrobico, lo que representó un paso importante en el prolongado conflicto por la costa (más detalles sobre la decisión relativa a El Algarrobico).
Para referencia: el programa de asistentes de conversación funciona en España desde hace más de 20 años y cada año atrae a miles de jóvenes de diferentes países. Ayudan a los alumnos a mejorar sus habilidades lingüísticas, pero no tienen derecho a sustituir a los profesores ni a impartir clases de forma autónoma. La cuestión del estatus de los asistentes y su regularización sigue siendo objeto de debate entre ministerios y regiones.