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En Barcelona, trabajadores de Marruecos pagan por un almacén para no quedarse en la calle

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

En Barcelona, trabajadores de Marruecos pagan por un almacén para no quedarse en la calle Español.News
En Barcelona, trabajadores de Marruecos pagan por un almacén para no quedarse en la calle

Migrantes marroquíes obligados a vivir en una antigua tienda por escasez de vivienda. En el norte de Barcelona, cinco migrantes procedentes de Marruecos han acondicionado una antigua carnicería como vivienda. Ante la falta de pisos asequibles, se ven obligados a ocultarse y a pagar un alquiler por el local. Sus historias reflejan la magnitud del problema de acceso a la vivienda para los migrantes en España.

En la zona norte de Barcelona, cinco jóvenes migrantes de Marruecos, entre ellos dos obreros —Abdel y Omar—, se ven obligados desde hace casi dos años a vivir en un antiguo local de carnicería halal. Al no poder acceder a una vivienda legal, alquilan este espacio comercial a un propietario español por 700 euros al mes, de forma oficial como almacén de materiales de construcción. En la práctica, el local se ha convertido en su único refugio, donde deben ocultarse de miradas ajenas y viven con el temor constante al desalojo.

Vivir tras cortinas cerradas

El acceso al antiguo comercio está cuidadosamente oculto: la persiana metálica solo se levanta un instante, las puertas están forradas de aluminio y las ventanas permanecen cubiertas. Dentro, hay habitaciones improvisadas hechas con muebles recogidos de la calle y una cocina instalada al fondo. Abdel, de 27 años, duerme más cerca de la entrada, mientras que Omar, de 29, está separado de él por un armario viejo. Ambos trabajan en la construcción, ganan unos 1.600 euros al mes, pero siquiera la vivienda más sencilla está fuera de su alcance: la oferta en el mercado es muy limitada y las agencias no responden a sus solicitudes.

Vivienda inaccesible y mercado de alquiler

Según Abdel, incluso teniendo ingresos estables y documentación en regla, alquilar una vivienda es prácticamente imposible. En los portales populares como Idealista, en su zona apenas hay disponibles unos pocos pisos, y solo dos cuestan menos de 800 euros. Omar señala que está dispuesto a pagar hasta 600 euros, pero considera que su origen marroquí solo dificulta la búsqueda. Ambos hombres llegaron a España desde la ciudad de Alhucemas, en el norte de Marruecos, en patera, y ahora sueñan con traer a sus esposas. Sin embargo, para tramitar la reagrupación familiar se exige una vivienda oficial con la documentación adecuada, pero su actual refugio ni siquiera dispone de la básica “cédula de habitabilidad”.

Problemas con el empadronamiento y el mercado de registros

Abdel y Omar están empadronados oficialmente en pisos ajenos y no en el lugar donde realmente viven. Por este trámite hay que pagar: Abdel entregó 500 euros a un vecino latinoamericano para conseguir el empadronamiento, pero ahora, al tener que renovar sus documentos, los precios en el mercado del padrón han subido hasta los 1.000 euros. Omar consiguió registrarse gratis gracias a un familiar. Los ayuntamientos están endureciendo el control del empadronamiento por temor al fraude, pero a menudo pasan por alto que los migrantes se ven obligados a buscar vías alternativas ante la imposibilidad de alquilar vivienda de manera legal.

La cara invisible de la migración

La historia de Abdel y Omar es solo una de muchas en las que los trabajadores migrantes dedicados a la construcción y la reforma carecen ellos mismos de acceso a una vivienda digna. Sus días transcurren entre la inquietud constante: solo regresan a casa de noche, cocinan en una cocina improvisada, se asean y se acuestan sin saber qué ocurre tras las cortinas cerradas. Omar admite sentirse aislado y desprotegido. Según los estudios, casos similares de “infravivienda” —vivir en espacios no aptos para la residencia— son cada vez más frecuentes en las ciudades españolas.

El problema del acceso a la vivienda para migrantes y las barreras burocráticas asociadas no se limita únicamente a Barcelona. En otras regiones del país, como mostró el reciente caso de la imposibilidad de evacuar a una familia desde Gaza debido a la burocracia y el cierre de fronteras, las cuestiones de legalización y residencia siguen siendo especialmente urgentes. Más información al respecto en el reportaje sobre la tragedia de la familia que no pudo salir de la Franja de Gaza: crónica de un intento fallido de evacuación desde Gaza.

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