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En Chinchón se conservan pinturas de Goya y una plaza única: ¿qué atrae aquí a los actores?

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

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En Chinchón se conservan pinturas de Goya y una plaza única: ¿qué atrae aquí a los actores?

José Sacristán ha elegido Chinchón: por qué el actor regresa a su ciudad natal. José Sacristán, ganador del Goya y el Premio Nacional, llama a Chinchón su principal refugio. La ciudad destaca no solo por su historia, sino también por sus singulares monumentos culturales. Aquí, el actor encuentra lo que ni los escenarios ni los premios han podido reemplazar.

José Sacristán, uno de los actores más reconocidos de España, a pesar de decenas de papeles y prestigiosos premios, a sus 88 años sigue vinculado a Chinchón, una pequeña localidad en el sureste de Madrid. Aquí, entre calles antiguas y tradiciones, el actor encuentra lo que ni el escenario ni el reconocimiento de sus colegas pudieron darle.

Chinchón no es solo el lugar de nacimiento de Sacristán. Es la ciudad donde su familia vivió años difíciles tras la guerra civil: su padre Venancio fue republicano y pasó años en prisión, mientras que su madre Nati se convirtió en fuente de alegría y apoyo para el futuro actor. En los años de posguerra, Chinchón siguió siendo para Sacristán el único refugio verdadero, a pesar del ambiente complicado y la división social.

La ciudad es conocida por su inusual Plaza Mayor, que no se parece a las plazas españolas clásicas. Más de 200 balcones de madera verde, tres niveles de arcos y una forma desigual le otorgan un aspecto único. Aquí se celebraban corridas de toros, representaciones teatrales, y, en una ocasión, la plaza sirvió como escenario para la película «La vuelta al mundo en 80 días». En la región de Madrid no existe otra plaza igual.

En el centro de la ciudad se alza la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cuya construcción llevó casi un siglo. En su interior se guarda el mayor tesoro artístico de Chinchón: el lienzo «La Asunción de la Virgen», pintado por Goya en 1812 a petición de su hermano, que era capellán en el templo. El cuadro destaca por una técnica inusual: los detalles de la vestimenta parecen casi transparentes, lo que en su época desató polémica entre los feligreses.

Entre otros lugares de interés destaca el castillo de los Condes de Chinchón, construido en el siglo XVI. Actualmente está cerrado al público, pero sus murallas ofrecen una panorámica del valle. La ciudad sigue valorando los productos locales: el ajo, que Sacristán llama el secreto de su longevidad, y el famoso anís, que se produce aquí desde el siglo XVI.

Para los turistas, Chinchón es la oportunidad de recorrer en un día sus rutas históricas: desde la Plaza Mayor hasta la iglesia y el castillo, pasando por el Teatro Lope de Vega, donde Sacristán vio cine por primera vez. En la ciudad aún se conserva su estatua, un recordatorio de cómo aquí nació el amor por el arte. En uno de los recientes reportajes de RUSSPAIN se señalaba que incluso grandes eventos, como la visita del Papa a Barcelona, a menudo tienen lugar en espacios modestos y de gran valor histórico; en ese sentido, Chinchón no es la excepción (detalles sobre la elección de las ubicaciones para reuniones importantes).

La gastronomía de Chinchón es una parte fundamental de su identidad. En los menús de los restaurantes locales figuran la tradicional sopa castellana de ajo, carnes a la leña, platos de legumbres y productos de su propia matanza. Los establecimientos más conocidos son Mesón Cuevas del Vino, La Balconada, La Casa del Pregonero y el restaurante Parador de Chinchón, donde se sirve el clásico cocido castellano. Como recuerdo, los turistas suelen llevarse una botella de anís y un manojo de ajos, símbolos de la ciudad y de sus habitantes.

Chinchón está oficialmente reconocido como conjunto histórico-artístico desde 1974. La ciudad atrae cada año a miles de turistas, pero para Sacristán sigue siendo ante todo un lugar donde no olvida su verdadero yo. En España, Chinchón es conocido no solo por el actor, sino también como ejemplo de cómo los pequeños municipios preservan la memoria cultural e histórica del país.

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