Salvador Illa califica el acuerdo presupuestario con ERC como el inicio de los cambios en Cataluña. Salvador Illa afirmó que el acuerdo con ERC sobre los presupuestos es solo el comienzo de una etapa de cambios. La oposición critica el pacto, mientras que los Comuns reclaman fondos adicionales. La educación y el transporte siguen siendo temas clave en la agenda pública.
En Cataluña se ha desatado una nueva disputa política después de que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, anunciara la consecución de un acuerdo con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) sobre el presupuesto. En la sesión parlamentaria, Illa destacó que este pacto no es un punto final, sino el inicio de futuros cambios en la región. Según él, las decisiones conjuntas permiten avanzar, y el progreso alcanzado en 21 meses puede acelerarse durante los próximos cuatro años de gobierno.
A pesar del acuerdo sobre los principales parámetros presupuestarios, ERC se distanció públicamente de los socialistas. El portavoz republicano Josep Maria Jové recordó que el apoyo al presupuesto no implica plena confianza en el gobierno de Illa. Instó a las autoridades a resolver los problemas en educación y sanidad, así como a eliminar el “caos” que, según ERC, ha generado la actual dirección de Cataluña. Entre sus principales demandas figuran el aumento de competencias en materia de recaudación de impuestos y el impulso a una solución del conflicto político en la región.
La aprobación final del presupuesto depende de la postura de los Comuns, que exigen revisar los acuerdos de febrero y reclaman 650 millones de euros adicionales para programas de vivienda y la mejora de la infraestructura de transporte. La líder de los Comuns, Jéssica Albiach, propuso aplazar parte de las iniciativas para tener en cuenta los intereses del profesorado. Al mismo tiempo, subrayó su disposición al diálogo, pero expresó su malestar porque sus propuestas fueron ignoradas anteriormente.
El partido opositor Junts criticó duramente el acuerdo alcanzado, calificándolo de «cortina de humo propagandística» incapaz de ocultar los problemas de la región. Según Mònica Sales, en los dos años transcurridos desde las elecciones la situación en Cataluña ha empeorado y las cuestiones clave —desde la autonomía fiscal hasta la transferencia de la gestión de la red ferroviaria Rodalies— siguen sin resolverse. Representantes del Partido Popular y la CUP también manifestaron su descontento con el estado de la educación y los servicios sociales, acusando al bloque de izquierda de ineficacia.
Como señala RUSSPAIN, las negociaciones presupuestarias en Cataluña suelen ir acompañadas de agudos debates entre los partidos. En los últimos años, la financiación de la educación, la sanidad y el transporte se ha convertido en un foco especial de atención, ya que afecta directamente a la calidad de vida de los habitantes de la región. Según los datos oficiales, el gasto en necesidades sociales representa más del 60% del presupuesto regional en Cataluña, y las disputas sobre el reparto de fondos entre los distintos sectores siguen siendo una de las principales causas de desacuerdos políticos.