Barcelona registra mínimo histórico de natalidad en los últimos 85 años. En Barcelona, el número de nacimientos ha caído a su nivel más bajo desde 1939. La población envejece mientras los flujos migratorios se mantienen altos. La ciudad está cambiando visiblemente.
En Barcelona se ha registrado el nivel de natalidad más bajo desde el final de la Guerra Civil: según el censo municipal a 1 de enero, en 2025 nacieron en la capital catalana solo 11.012 niños. Esto supone un 1,3% menos que el año anterior y apenas supera la cifra de 1939, cuando la ciudad sufría las consecuencias de la guerra y contaba con aproximadamente un millón de habitantes. El descenso de la natalidad se mantiene desde hace varias décadas, a pesar de un breve repunte a principios del siglo XXI.
La mortalidad en 2025 fue de 14.557 casos, lo que representa un 1% menos que el año anterior. Ante estos datos, la estructura de los hogares está cambiando: las familias con hijos son cada vez más escasas, su proporción ha caído al 21,4%, y casi un tercio de todos los hogares ahora se compone de personas que viven solas. La edad media de los barceloneses ha subido a 44,6 años, mientras que el número de centenarios se acerca a 1.200, de los cuales el 82% son mujeres.
La población total de Barcelona se mantiene estable y asciende a 1.729.963 personas, el segundo dato más alto en los últimos 41 años, aunque es un 0,1% inferior al año pasado. Sin embargo, esta estabilidad oculta una importante dinámica migratoria: en un año llegaron a la ciudad 150.000 personas y se marcharon 135.000. Según el servicio municipal de estadística Barcelona Dades, estos flujos se explican no solo por los desplazamientos reales, sino también por la regularización del censo de quienes en realidad ya no residen en la ciudad. Barcelona sigue siendo un punto de entrada clave para los migrantes, aunque muchos de ellos no permanecen mucho tiempo.
Una tendencia importante ha sido también el aumento del nivel educativo: el 37,4% de los residentes mayores de 16 años cuenta con estudios superiores o equivalentes, siendo este porcentaje aún mayor entre las mujeres. Entre los extranjeros, la proporción de personas con educación superior alcanza el 42,7%, y entre los nuevos residentes ― el 44%. Esto subraya la creciente importancia del capital humano cualificado para la ciudad.
La proporción de residentes nativos sigue disminuyendo y actualmente representa el 44,6% del total de habitantes. La población nacida fuera de España se acerca a las 630 mil personas. Entre los nuevos residentes, los colectivos más numerosos siguen siendo los originarios de Argentina, Colombia y Pakistán.
Los cambios demográficos en Barcelona se producen en un contexto de otros acontecimientos destacados en España. Por ejemplo, recientemente se llevó a cabo una gran operación policial en Torrelavega, durante la cual fueron detenidas decenas de personas; más detalles sobre esto pueden consultarse en el reportaje sobre la mayor redada en Cantabria.
Para comprender la situación, es importante tener en cuenta que la caída de la natalidad y el envejecimiento de la población son tendencias comunes en las grandes ciudades de España. Según el Instituto Nacional de Estadística, procesos similares se observan en Madrid y Valencia. Al mismo tiempo, la migración compensa parcialmente el descenso natural, pero no cambia la tendencia al envejecimiento. Los expertos relacionan esto con cambios en la estructura familiar, el aumento del coste de la vida y la prioridad que se otorga a la educación. En los próximos años, estos factores pueden influir en el mercado laboral, el sistema sanitario y la política social de la ciudad.