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En la zona de riesgo cerca de Barcelona: cazadores y brigadas especiales contra la peste porcina africana

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

En la zona de riesgo cerca de Barcelona: cazadores y brigadas especiales contra la peste porcina africana Español.News
En la zona de riesgo cerca de Barcelona: cazadores y brigadas especiales contra la peste porcina africana

Las autoridades de Cataluña refuerzan la lucha contra la peste porcina en jabalíes: nuevas medidas y cifras. Cataluña ha desplegado una operación a gran escala para eliminar jabalíes ante la amenaza de la peste porcina africana. Las autoridades han involucrado a cazadores y brigadas especiales. El objetivo es reducir la población a la mitad y frenar la propagación de la infección.

En Cataluña ha comenzado la mayor operación de los últimos años para la captura y eliminación masiva de jabalíes salvajes. El motivo es el brote de peste porcina africana, que amenaza no solo a los animales, sino también a la economía de la región. Las áreas metropolitanas de Barcelona, incluyendo Palau-solità i Plegamans, están bajo especial vigilancia y, aunque no hay casos confirmados de la enfermedad, se mantiene un estricto régimen de control.

Medidas de emergencia y nuevos recursos

Por decisión del Gobierno catalán, en la lucha contra la propagación de la infección participan no solo cazadores locales, sino también brigadas especiales formadas por la empresa estatal Tragsa. Para este fin se han destinado 7 millones de euros. Los especialistas disponen de 170 nuevos empleados, 57 redes Pig Brig y 51 vehículos todoterreno. Su misión es buscar y eliminar animales infectados, instalar trampas y controlar la población.

Desde principios de año se han eliminado más de 26.000 jabalíes en la región, pero esto no es suficiente: según las autoridades, en invierno la población de jabalíes en Cataluña alcanza las 125.000 cabezas, y tras la temporada de reproducción — hasta 180.000. El objetivo es reducir al menos a la mitad la cantidad de animales para frenar la propagación del virus.

El papel de los cazadores y los dilemas éticos

En la lucha contra la peste, los miembros de la Federación Catalana de Caza desempeñan un papel clave. Muchos de ellos, como Amor Jiménez, de 28 años, de Palau-solità i Plegamans, gastan su propio dinero en munición y cebos sin recibir compensación. Según el presidente de la federación, Joaquín Sarsoso, el coste de cada bala alcanza los cinco euros y los cazadores deben incluso comprar por su cuenta el maíz para las trampas.

Las autoridades exigen medidas lo más estrictas posible: eliminar todos los jabalíes en un radio de 20 kilómetros desde el epicentro del brote —la ciudad de Cerdanyola del Vallès. Sin embargo, según los últimos datos, de los 8-10 mil animales previstos, se han abatido menos de 5 mil. Los cazadores reconocen que resulta moralmente difícil cumplir estas órdenes, especialmente cuando se trata de hembras con crías.

Tecnologías y problemas sobre el terreno

Además de los cazadores, nuevas brigadas de Tragsa se encargan de buscar animales muertos en un área de más de mil kilómetros cuadrados. Para ello, se utilizan perros adiestrados, pero encontrar animales adecuados ha resultado más complicado de lo esperado. Los trabajadores reciben una formación especial: saben cómo instalar trampas, recoger material biológico y llevar los restos al crematorio. Los cazadores también participan en la recolección de muestras, siguiendo los métodos recomendados por veterinarios.

En la región no existen restricciones para visitar zonas naturales, pero los residentes locales han sido advertidos sobre los riesgos. Las autoridades subrayan que la lucha contra la peste es tarea no solo de los profesionales, sino de toda la comunidad. En situaciones similares, cuando se trataba de proteger monumentos históricos, los habitantes también mostraron su implicación, como ocurrió en el caso de la prolongada disputa en torno al palacete Fierro en Madrid.

Contexto y perspectivas

Según las autoridades, los empleados de Tragsa trabajarán en la región al menos hasta finales de 2026. Las nuevas brigadas no solo deberán capturar y eliminar jabalíes, sino también vigilar la situación de forma permanente. Las autoridades confían en que este enfoque integral permita evitar pérdidas económicas y proteger las explotaciones agrícolas ante una mayor propagación de la peste porcina africana.

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