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En Las Palmas II, solo hay un médico para 1.000 presos

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

La muerte de un recluso en la prisión de Gran Canaria revela un déficit crítico de médicos. En la prisión de Las Palmas II falleció un recluso de 29 años tras quejarse de dolores y ante la inacción del personal médico. El incidente ha puesto de manifiesto los graves problemas en la atención sanitaria de los centros penitenciarios españoles.

En septiembre del año pasado, Deriman Alemán, un recluso de 29 años, falleció en la prisión de Las Palmas II en Gran Canaria. El joven se quejó en varias ocasiones de dolores en el pecho, la espalda y el abdomen, pero, según afirma su hermana, no recibió atención médica a tiempo. En estado crítico, fue trasladado del centro no en una ambulancia, sino en una furgoneta de la Guardia Civil, donde murió camino al hospital.

La familia del fallecido exige una investigación sobre las circunstancias de la muerte y señala problemas sistémicos en la atención sanitaria de las cárceles españolas. Según los primeros datos de la autopsia, la causa de la muerte fue un edema pulmonar agudo, pero el informe definitivo aún no se ha publicado. En el sumario del caso se han detectado contradicciones: hay documentos redactados después del fallecimiento del interno, así como discrepancias en los resultados de los análisis y una doble anotación de un mismo medicamento.

La pregunta de por qué un paciente en estado grave no fue trasladado al hospital en ambulancia sigue sin respuesta. La administración penitenciaria sostiene que el preso podía moverse por sí mismo y no presentaba signos de gravedad. Sin embargo, las grabaciones muestran que otros internos lo sacaron de la celda y luego fue trasladado en una silla de ruedas.

El problema de la falta de médicos en los centros penitenciarios de Canarias es especialmente grave. Según el sindicato CC OO Prisiones, alrededor del 75% de las plazas médicas en las cárceles de la región no están cubiertas. En Las Palmas II, hay solo un médico para mil internos, y trabaja de manera remota. La situación se agrava porque muchos presos padecen trastornos mentales o adicciones, lo que aumenta el riesgo de emergencias.

El caso de Deriman Alemán no es aislado. En diciembre, otro interno falleció en la prisión Tenerife II tras varios días de quejas por dolores. En noviembre, en la misma cárcel de Las Palmas II, murió un hombre de 41 años que tampoco recibió atención a tiempo. Representantes sindicales señalan que la crónica escasez de personal sanitario supone una sobrecarga para el resto del equipo y vulnera el derecho de los reclusos a recibir atención médica.

El problema se debe a que la mayoría de las autonomías de España aún no han asumido la gestión sanitaria en las cárceles, como exige la ley desde 2003. Solo Cataluña, Navarra y el País Vasco son la excepción. En el resto de regiones, las condiciones laborales para los médicos penitenciarios son mucho peores que en la sanidad autonómica, lo que provoca una fuga masiva de profesionales y plazas sin cubrir.

Las autoridades intentan compensar la escasez de personal con contratos temporales, telemedicina y guardias a distancia, pero estas medidas no resuelven el problema. Según los sindicatos, la única salida es la integración de la medicina penitenciaria en los sistemas sanitarios regionales y la creación de una trayectoria profesional específica para el personal sanitario que trabaja en los centros penitenciarios.

Los familiares de los reclusos se quejan de la falta de información y de la imposibilidad de conocer el estado de sus allegados. Según afirman, sus solicitudes quedan sin respuesta, y las muertes se comunican de forma formal y sin explicaciones. La cuestión de la calidad de la atención médica en las prisiones de España sigue abierta, a pesar de las obligaciones legales y las reiteradas peticiones de las organizaciones defensoras de derechos humanos.

Los problemas de acceso a la atención médica en las cárceles españolas no se limitan a las Islas Canarias. En otras regiones también se documentan casos de muertes de reclusos por falta de médicos y sobrecarga del personal. A modo de comparación, en el País Vasco, donde la gestión de la sanidad penitenciaria ha sido transferida a la autonomía, los graduados en medicina obtienen mejores resultados en los exámenes y optan con mayor frecuencia por trabajar en el sistema sanitario, como se destacó en el reportaje sobre los resultados récord de una graduada de Bilbao. Esto subraya la importancia de integrar la medicina penitenciaria en las estructuras regionales para mejorar la calidad de la atención.

Para referencia: según los datos de 2026, España sigue siendo uno de los pocos países de la UE donde la atención médica en las prisiones no está completamente integrada en los sistemas regionales de salud. El asunto de la reforma de la medicina penitenciaria se plantea regularmente a nivel gubernamental, pero hasta ahora no se han producido cambios significativos.

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