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En Ripollès y otras zonas de Cataluña, los bosques sufrieron daños por vientos récord

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

En Ripollès y otras zonas de Cataluña, los bosques sufrieron daños por vientos récord Español.News
En Ripollès y otras zonas de Cataluña, los bosques sufrieron daños por vientos récord

Cataluña evalúa los daños tras la caída masiva de árboles en los bosques. En Cataluña, los fuertes vientos invernales derribaron miles de árboles. En Ripollès, los daños resultaron tres veces superiores a lo habitual. Las autoridades buscan cómo prevenir brotes de plagas y reducir el riesgo de incendios.

En Cataluña, tras las tormentas invernales, las autoridades y los servicios forestales se enfrentan a un volumen de daños sin precedentes: solo en Ripollès, en cuestión de días, se derrumbaron 23 500 toneladas de madera, el triple del volumen anual para la región. Los vientos, de hasta 120–200 km/h, azotaron varias comarcas, incluidas Maresme, Montsià, Gironès, Alt y Baix Empordà, pero fue Ripollès quien quedó en el epicentro de las consecuencias. En algunas zonas, los vecinos comparan la situación con un “territorio tras la guerra”.

Amenaza de plagas e incendios

La prioridad ahora es evitar la proliferación masiva de escolítidos y reducir el riesgo de incendios forestales. Según el Consorci d’Espais d’Interès Natural del Ripollès (CEINR), solo la reparación de caminos requerirá cerca de 130 000 euros. La Generalitat está evaluando los daños y preparando medidas de apoyo para los municipios y propietarios forestales. En total, se han visto afectados 312 hectáreas de bosque, principalmente de abetos, y en algunas áreas, como Vilallonga de Ter, se han devastado casi 100 hectáreas.

Geografía de los daños

Además de Ripollès, se han registrado pérdidas significativas en ciudades y alrededores: en Mataró cayeron unos cien árboles, en Girona una cifra similar, en Platja d’Aro alrededor de 50, en Begur y Palamós unos 30 en cada uno, y en Figueres 20. En Campelles, 86 hectáreas resultaron dañadas, en Ribes de Freser 36, en Planoles 33. Una escala semejante solo se había producido una vez, en 2008, cuando una “columna de aire” devastó los bosques de Ribes y Campelles.

Causas y consecuencias

Los expertos vinculan unas consecuencias tan graves a la combinación de varios factores: suelo húmedo tras las lluvias, raíces poco profundas en las laderas y la presencia de «nieve mojada» que rompe ramas y debilita los árboles. Según el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC), la vulnerabilidad de los bosques aumenta por la falta de mantenimiento regular: dos tercios de las masas forestales de la región no están gestionadas y el 76% del territorio es de propiedad privada.

El dilema: ¿retirar la madera o dejarla?

En Ripollès, parte de los árboles caídos se encuentran en bosques de uso público y su retirada se organizará a través de subastas especiales coordinadas por la Generalitat. Es importante comercializar la madera antes de que pierda su valor. En zonas de difícil acceso, como Bac d’Abella, será necesaria la construcción de nuevos caminos de acceso. Para pequeños municipios como Vilallonga de Ter, con una población de 400 habitantes, los ingresos por la venta de madera pueden representar un apoyo económico significativo.

Sin embargo, los especialistas advierten que dejar grandes cantidades de madera muerta en el bosque puede provocar brotes de plagas, aunque en volúmenes moderados favorece la biodiversidad y dificulta la propagación del fuego. En Ripollès, el riesgo de incendios se considera moderado, pero con un verano seco la situación podría cambiar.

¿Y ahora qué sigue?

No existe una única solución para todas las zonas afectadas: en algunos lugares la prioridad es despejar carreteras e infraestructuras, en otros, preservar el ecosistema. Las autoridades subrayan que es imposible evitar por completo las consecuencias de los vientos extremos, pero una gestión forestal adecuada puede reducir la vulnerabilidad. Los especialistas aconsejan no intervenir artificialmente en la restauración y dejar que la naturaleza se recupere por sí sola, apostando por bosques de diferentes edades y especies.

El impacto de los desastres naturales en la infraestructura y el medio ambiente es una preocupación creciente en España. Recientemente, en Burgos, tras un gran incendio, las autoridades se vieron obligadas a modificar urgentemente las rutas de transporte y esperar la llegada de especialistas desde Madrid— más información sobre la situación del transporte municipal en Burgos.

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