La segunda ola de calor del verano termina, pero la tregua será corta. La Aemet advierte de un nuevo episodio de altas temperaturas la próxima semana. El este peninsular y Baleares, entre las zonas más afectadas.
El episodio de calor extremo que ha marcado la primera semana de julio en España llega a su fin este jueves, pero la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apunta a que el descenso de temperaturas será solo temporal. Tras varios días con máximas que han superado los 40 grados en numerosos puntos del país, especialmente en el centro, el este peninsular y Baleares, la Aemet advierte de que la próxima semana podría registrarse un nuevo repunte térmico, con valores muy elevados en amplias zonas.
Según Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, aunque a partir del viernes se espera un alivio relativo, las temperaturas seguirán por encima de los 35 grados en buena parte del territorio. El fin de semana supondrá el adiós a las máximas generalizadas de 40 grados, pero no a la sensación de calor intenso. La incertidumbre se mantiene sobre si el próximo episodio cumplirá los criterios para ser declarado oficialmente como ola de calor, lo que convertiría este verano en uno de los más duros de los últimos años.
Para que la Aemet declare una ola de calor, es necesario que al menos el 10% de las estaciones meteorológicas de referencia registren máximas diarias por encima del percentil 95 de su serie histórica durante tres días consecutivos. En el pico de la segunda ola, el martes, más de 150 estaciones superaron los 40 grados, lo que representa uno de cada seis puntos de medición de la red principal.
El verano ya venía marcado por un junio excepcionalmente cálido, que cerró como el segundo más caluroso desde 1961. Ese mes, según los datos oficiales, se contabilizaron cerca de un millar de muertes relacionadas con las altas temperaturas, la cifra más alta desde que el Ministerio de Sanidad comenzó a registrar estos datos en 2015. Julio ha seguido la misma tendencia, con récords térmicos tanto en España como en otros países de Europa occidental.
La Aemet advierte que, si se cumplen las previsiones para la próxima semana, la primera quincena de julio podría convertirse en la más calurosa desde que existen registros, superando incluso los valores de 2015 y 2022. El este peninsular y Baleares volverán a estar entre las zonas más afectadas por el calor intenso.
El fenómeno no se limita a la Península. Canarias, en cambio, ha quedado en gran medida al margen de las olas de calor más severas. El Servicio de Cambio Climático de Copérnico, dependiente de la Comisión Europea, ha confirmado que junio fue el más cálido registrado en Europa occidental, con temperaturas 3,06 grados por encima de la media del periodo 1991-2020. Copernicus destaca que la sucesión de olas de calor en mayo, junio y julio refleja el reto creciente que suponen los extremos térmicos cada vez más frecuentes e intensos en Europa y a nivel global.
En los últimos años, España ha experimentado un aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor, lo que ha obligado a las autoridades a reforzar los sistemas de alerta y prevención. Las recomendaciones habituales incluyen evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, hidratarse adecuadamente y prestar especial atención a los colectivos más vulnerables, como personas mayores y niños. El impacto de estos episodios se refleja también en el aumento de la demanda eléctrica y en la presión sobre los servicios sanitarios. La tendencia al alza de las temperaturas medias y los episodios extremos es uno de los principales desafíos para la gestión climática y la salud pública en España.