El Ejecutivo aprueba una partida extraordinaria para menores no acompañados en Ceuta. La cifra de fallecidos en la crisis migratoria asciende a 75. Se mantienen medidas de contención y apoyo humanitario.
El Gobierno español ha aprobado una partida extraordinaria de 25 millones de euros para reforzar la atención a los menores extranjeros no acompañados que han llegado a Ceuta tras la reciente crisis migratoria. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, confirmó la medida este martes, subrayando que el objetivo es responder a la presión que vive la ciudad autónoma tras la entrada masiva de migrantes la semana pasada.
Según datos oficiales, actualmente Ceuta acoge a cerca de un millar de menores extranjeros no acompañados. Esta cifra se suma a los miles de personas que cruzaron la frontera desde Marruecos en los últimos días, en un episodio que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades locales y nacionales. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, elevó a 72.000 el número total de migrantes que han cruzado de forma irregular desde Marruecos, de los cuales 70.000 ya han regresado a su país de origen.
Grande-Marlaska, tras una reunión extraordinaria con sus homólogos europeos, destacó que la actuación de España ha sido reconocida a nivel comunitario y que el espacio Schengen no se ha visto comprometido en ningún momento. El ministro insistió en que en España se respetan los derechos fundamentales tanto de los menores como de los adultos, y que cualquier desajuste inicial fue corregido con rapidez.
La Delegación del Gobierno en Ceuta confirmó el hallazgo de tres nuevos cadáveres relacionados con los intentos de cruce, elevando a 75 el número de fallecidos durante la crisis. Para atender a las familias y allegados de los desaparecidos, la Guardia Civil ha habilitado una oficina específica y un correo electrónico para la recepción de denuncias.
El Ejecutivo también trabaja en la instalación de nuevos elementos de contención marítima en Melilla, siguiendo el modelo de la barrera flotante ya desplegada en Ceuta, que fue reparada tras sufrir daños recientes. Además, el Banco de Alimentos de Ceuta ha mantenido su actividad sin interrupción, distribuyendo productos básicos como agua, leche y comida preparada a los migrantes desde el inicio de la emergencia.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, tiene previsto reunirse con los comandantes generales de Ceuta y Melilla para reforzar la integridad territorial y la soberanía española en ambas ciudades autónomas. A pesar de la situación excepcional, el Gobierno de Ceuta ha decidido mantener los actos en honor a la Virgen de África previstos para principios de agosto.
La nueva ayuda de 25 millones se suma a los 5,5 millones ya transferidos a Ceuta en julio, dentro de un reparto de 35 millones para todo el territorio nacional. Esta medida busca aliviar la presión sobre los servicios sociales y garantizar una atención adecuada a los menores migrantes, en línea con los compromisos asumidos por España ante la Unión Europea.
La presión migratoria en Ceuta no es un fenómeno aislado. En ocasiones anteriores, como recuerda el análisis sobre el cruce masivo de migrantes en la frontera de Ceuta, la ciudad ha enfrentado situaciones similares que han requerido la intervención urgente de las autoridades y la colaboración internacional.
En el contexto actual, la gestión de la crisis migratoria en Ceuta pone de relieve la complejidad de los flujos migratorios en la frontera sur de Europa y la necesidad de coordinación entre administraciones. La atención a menores no acompañados es uno de los retos más sensibles, tanto por la dimensión humanitaria como por el impacto en los recursos locales. La respuesta del Gobierno español, con el refuerzo presupuestario y la colaboración con la Unión Europea, busca estabilizar la situación y evitar nuevos episodios de tensión en la frontera.
Ceuta y Melilla, como enclaves españoles en el norte de África, han sido históricamente puntos de entrada para migrantes que buscan acceder a territorio europeo. La gestión de estos flujos implica desafíos en materia de seguridad, derechos humanos y cooperación internacional. La reciente crisis ha vuelto a situar a Ceuta en el centro del debate sobre la política migratoria española y europea, subrayando la importancia de medidas preventivas y de apoyo a las comunidades receptoras.