El Gobierno español responde con firmeza a la petición de Marruecos sobre Ceuta y Melilla. El ministro marroquí insiste en el diálogo para el futuro de ambas ciudades. La soberanía española es defendida sin matices.
El Gobierno español ha respondido con contundencia a las recientes declaraciones del ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, quien volvió a situar a Ceuta y Melilla en el centro del debate diplomático. Ouahbi defendió que ambas ciudades representan un derecho “histórico y geográfico” de Marruecos y propuso abrir un canal de diálogo con España para abordar su futuro y facilitar su “retorno al seno de la patria”.
La reacción de Madrid no se hizo esperar. El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación transmitió por vías diplomáticas que Ceuta y Melilla son ciudades españolas, integradas en la soberanía nacional y reconocidas internacionalmente como parte del territorio de la Unión Europea. Fuentes oficiales recalcaron que cualquier planteamiento distinto será rechazado de forma tajante.
El cruce de declaraciones se produce en un contexto de tensión recurrente. Hace solo unos días, la ministra de Defensa, Margarita Robles, subrayó que “Ceuta y Melilla no son españolas, son españolísimas”, en respuesta a la insistencia marroquí sobre la soberanía de los dos enclaves. La postura de Rabat no es nueva: desde la independencia de Marruecos en 1956, la reclamación sobre Ceuta y Melilla ha sido constante, aunque sin avances concretos en el plano bilateral.
En la entrevista concedida al canal público marroquí 2M, Ouahbi abogó por crear mecanismos de diálogo con Madrid y pidió una solución definitiva para la situación actual de las ciudades autónomas. Además, renovó la petición a España para la devolución de los menores marroquíes no acompañados que entraron en Ceuta a finales de julio, asegurando que Rabat está dispuesto a recibirlos tras verificar sus identidades.
El debate sobre la soberanía de Ceuta y Melilla se reaviva en un momento en que las relaciones entre ambos países han estado marcadas por episodios de crisis migratoria y desencuentros diplomáticos. El fallecido rey Hasán II ya propuso en su día la creación de una “célula de reflexión” sobre el futuro de los enclaves, sin obtener respuesta por parte española. La entrada en vigor de una nueva ley de la abogacía en Marruecos ha servido de telón de fondo para las recientes declaraciones de Ouahbi.
La firmeza de la respuesta española recuerda a otras situaciones en las que el Gobierno ha tenido que reafirmar su posición ante desafíos externos. Por ejemplo, durante la gestión de emergencias nacionales, como la declaración de nivel 3 por incendios en Madrid y Ávila, el Ejecutivo central ha mostrado una actitud similar de defensa de la integridad territorial y la soberanía, como se reflejó en la cobertura de la gestión de crisis en la capital y Ávila.
Ceuta y Melilla, situadas en el norte de África, son las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea en el continente africano. Su estatus ha sido objeto de debate internacional en varias ocasiones, pero la posición oficial de España y de la UE sigue siendo clara: ambas ciudades forman parte integral del territorio español. La cuestión migratoria, especialmente la llegada de menores no acompañados, añade complejidad a la relación bilateral y mantiene el asunto en la agenda política de ambos países.