La fábrica de Lagarto en Zaragoza cierra: producción y empleados se trasladan a Toledo. La histórica fábrica Lagarto en Zaragoza cesa su actividad tras 50 años. La producción y los trabajadores se trasladan a Toledo, y el futuro de 30 empleados sigue siendo incierto. La decisión está vinculada a la reestructuración de la empresa.
La fábrica Lagarto, ubicada en el polígono Malpica de Zaragoza y productora del famoso jabón verde desde 1971, se prepara para cerrar. La empresa Euroquímica ha anunciado el traslado de toda su producción a su centro principal en Illescas (Toledo), lo que pone en duda el futuro de unos 30 trabajadores, tanto jóvenes como veteranos que han dedicado décadas a la planta.
La decisión de cerrar se enmarca en una amplia reestructuración: Euroquímica ha notificado oficialmente a la plantilla el inicio del procedimiento de movilidad geográfica contemplado por la legislación laboral española. Para muchos empleados esto supone o bien mudarse a otra región, o buscar un nuevo empleo. Las negociaciones entre los sindicatos y la dirección aún no han comenzado: como señala el representante de CC.OO. Industrias Aragón, Víctor Fortuño, la empresa todavía no ha facilitado la documentación requerida y el grupo negociador no está constituido.
Medio siglo de historia
La planta de Lagarto en Zaragoza abrió a principios de los años setenta y pronto se convirtió en uno de los principales centros de producción de la marca. Desde los años ochenta, allí no solo se elaboraba el tradicional jabón, sino también otros productos de limpieza doméstica. Ahora, tras más de 50 años de actividad ininterrumpida, la factoría cierra sus puertas y toda la gama Lagarto se fabricará exclusivamente en Toledo.
El destino de los trabajadores sigue siendo incierto: oficialmente, el proceso de traslado debería comenzar en el segundo semestre, tras cumplirse el plazo de tres meses desde la notificación. Los sindicatos esperan que las negociaciones se inicien a finales de mayo o principios de junio. Para muchas familias, esta decisión ha supuesto una dura prueba, no solo por la pérdida de un empleo habitual, sino también por la necesidad de mudarse a otra región.
Causas y consecuencias
La historia de la marca Lagarto comenzó en 1914 en San Sebastián, y en 1992 fue adquirida por Euroquímica, que unificó la producción en Illescas y Zaragoza. Los últimos años han sido difíciles para la empresa: en 2022 se declaró en quiebra, en 2023 salió de la crisis gracias a la inversión de Tertius Capital y en 2024 realizó un recorte del 20% de su plantilla mediante bajas voluntarias e indemnizaciones. El cierre de la fábrica de Zaragoza es la continuación lógica de esta serie de cambios, motivados por el aumento de los costes energéticos y de materias primas.
Para los clientes de Lagarto, los cambios significan que los productos habituales —desde jabones hasta productos de limpieza— ahora se fabricarán únicamente en Toledo. Para Zaragoza, sin embargo, supone la pérdida de uno de sus complejos industriales más antiguos y de los puestos de trabajo vinculados a él durante varias generaciones.
El destino de las empresas históricas en España suele ser objeto de debate: una historia similar ocurrió recientemente con un emblemático establecimiento en Badalona, cuando el legendario bar Serra cerró sus puertas tras 78 años de actividad debido a la jubilación de sus propietarios. Estos hechos recuerdan cuán rápidamente cambia el entorno industrial y urbano del país.
Según Talent24h, el cierre de la fábrica de Lagarto no es solo una medida productiva, sino parte de una amplia reestructuración que refleja los desafíos que enfrenta la industria española: aumento de costes, presión de la competencia y la necesidad de adaptarse a las nuevas realidades económicas.