El intento de Feijóo de suavizar la postura del PP ante el independentismo catalán provoca rechazo en el ala dura del partido. Aznar y Ayuso marcan distancias y advierten sobre los riesgos de depender de Junts.
El giro estratégico de Alberto Núñez Feijóo para abrir diálogo con Junts y relanzar la presencia del Partido Popular en Cataluña ha generado una fractura visible en la formación. Las recientes intervenciones de José María Aznar e Isabel Díaz Ayuso han puesto en evidencia el malestar de los sectores más conservadores, que rechazan cualquier intento de rebajar el discurso sobre el independentismo catalán. La incomodidad se disparó tras las declaraciones de Feijóo en Barcelona, donde defendió la necesidad de “pasar página” del procés, una postura que parte de la dirección popular considera que diluye uno de los principales activos políticos del partido en la última década.
El mensaje de Feijóo, lanzado durante el congreso del PP catalán, buscaba tender puentes no solo con Junts, sino también con el electorado catalán, en un intento de reconstruir la alternativa popular en la comunidad. La dirección nacional ve imprescindible dejar atrás la imagen de partido “anticatalán” para ampliar su espacio electoral, especialmente tras los resultados de las generales de 2023, donde el PSOE obtuvo 19 escaños en Cataluña frente a los seis del PP. Este movimiento, sin embargo, ha sido interpretado por algunos dirigentes como un intento de facilitar futuros acuerdos con Carles Puigdemont, aunque dentro del partido se duda de que Junts apoye una moción de censura contra Pedro Sánchez.
Las advertencias no han tardado en llegar. José María Aznar ha insistido en que el objetivo debe ser construir una “mayoría nacional” que excluya a Junts, y ha subrayado la necesidad de articular una mayoría centrada capaz de atraer tanto a la derecha como a la izquierda. Este mensaje, aunque sin desautorizar abiertamente a Feijóo, se interpreta como una clara señal de rechazo a cualquier estrategia que dependa del independentismo catalán. Isabel Díaz Ayuso, por su parte, ha reiterado la importancia de alejarse de la amenaza independentista y ha marcado perfil propio en un debate que divide al PP. En el sector crítico, la posibilidad de una moción de censura apoyada por Junts es vista como inaceptable y se insiste en que no debe facilitarse una victoria a Sánchez.
El trasfondo de la tensión interna reside en las expectativas electorales del PP. Según dirigentes del ala dura, el verdadero problema de Feijóo es el 32% de intención de voto que reflejan las encuestas, un dato que consideran insuficiente para aspirar a gobernar sin alianzas incómodas. En un contexto de debilidad del Gobierno de Sánchez, preocupa que el PP no logre despegar y se mantenga por debajo de su resultado en las últimas generales. Los últimos sondeos sitúan al partido entre el 27% y el 32,4% de apoyo, lo que, según estas voces, obliga a contemplar una coalición con Vox como única vía para alcanzar el poder, una opción que algunos consideran arriesgada.
El pulso entre la dirección nacional y el ala dura del PP se produce en un momento clave, con Vox consolidando su influencia en gobiernos autonómicos y forzando al PP a incorporar parte de su agenda. El debate sobre la relación con Junts y la gestión del legado del procés refleja la dificultad del PP para encontrar una estrategia que le permita crecer en Cataluña sin perder apoyos en el resto de España. Según datos de EL PAÍS, la formación popular sigue buscando el equilibrio entre ampliar su base electoral y mantener la cohesión interna, en un escenario donde cualquier movimiento es observado con lupa tanto dentro como fuera del partido.
En el contexto político español, el procés ha marcado la agenda nacional durante más de una década, condicionando alianzas y estrategias de los principales partidos. El PP, tradicionalmente firme en su rechazo al independentismo, enfrenta ahora el reto de adaptarse a un escenario más fragmentado, donde los pactos y la flexibilidad resultan cada vez más determinantes. La evolución de la relación entre el PP y Junts, así como la capacidad de Feijóo para gestionar las tensiones internas, serán factores clave en la configuración del próximo ciclo electoral.