Cinco buques de la Armada española han desfilado en Nueva York por el 250 aniversario de la independencia de EE UU. El despliegue coincide con nuevas críticas de Trump a España en la cumbre de la OTAN.
La presencia de cinco buques de guerra españoles en el puerto de Nueva York ha marcado el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, en un momento en que las relaciones entre ambos países atraviesan una fase de tensión. Mientras Donald Trump lanzaba advertencias comerciales contra España durante la cumbre de la OTAN en Ankara, la Armada española respondía a la invitación de la Navy y se sumaba a la Parada Naval 250 junto a embarcaciones de 130 países.
El despliegue español, encabezado por el Juan Carlos I, incluyó también el buque Castilla, las fragatas Blas de Lezo y Reina Sofía, y el buque de aprovisionamiento Patiño. Este grupo, conocido como Grupo de Combate Expedicionario Atlántico 26, representa la mayor operación naval española del año, con cerca de 2.500 militares, 75 vehículos, 10 aeronaves y 12 embarcaciones anfibias a bordo. Tras su participación en el ejercicio internacional FleetEx250, la flota tiene previsto abandonar Estados Unidos entre miércoles y jueves.
La imagen de los marinos españoles celebrando la independencia estadounidense contrasta con el discurso reciente de Trump, quien en un mitin en Dakota del Norte recordó la derrota española en la guerra de 1898 y la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Esta dualidad entre cooperación militar y fricciones políticas añade complejidad a la relación bilateral.
El principal objetivo de la misión española se desarrollará en el viaje de regreso, cuando el Castilla asuma el mando de la Task Force Atlantic, la agrupación de la OTAN responsable de la vigilancia del Atlántico Norte y el Ártico. Solo seis países de la Alianza cuentan con capacidad para liderar fuerzas navales aliadas desde un cuartel marítimo embarcado, y España se suma a este reducido grupo en el marco de la operación Artic Sentry.
Artic Sentry, lanzada por la OTAN en febrero, busca reforzar la vigilancia en el Ártico ante el deshielo y el aumento de la actividad naval de Rusia y China en la zona. El ejercicio permite a los mandos aliados obtener información directa sobre una región estratégica y rica en recursos naturales, cada vez más accesible por el cambio climático. Además, la operación responde a las inquietudes expresadas por Trump sobre la seguridad en el Ártico, que han servido de argumento para reclamar el control de Groenlandia.
La coordinación de las fuerzas aliadas en la región recae en el Mando Conjunto de la OTAN en Norfolk. En los últimos años, la Alianza ha reforzado su presencia militar en el norte de Europa, con la creación de un Centro Combinado de Operaciones Aéreas en Noruega y el despliegue de fuerzas terrestres en Suecia y Finlandia, los miembros más recientes de la OTAN. Entre los próximos pasos figuran la incorporación de buques rompehielos, drones y un programa de satélites árticos denominado Northlink.
España, aunque no había participado hasta ahora en Artic Sentry, ya desplegó seis cazas F-18 en la base islandesa de Keflavik en 2025 para la vigilancia aérea, y efectivos del mando de Tropas de Montaña participaron en el ejercicio Cold Response 26 en Noruega. Estas acciones, según fuentes de Defensa, refuerzan el compromiso español con la seguridad aliada, tanto en el Ártico como en el flanco este, donde España mantiene el mayor contingente de tropas fuera de su territorio.
El contexto de cooperación y tensión internacional se refleja también en otras operaciones recientes. Por ejemplo, la detención en Arahal de un fugitivo francés tras 26 años oculto en Sevilla, como se detalla en este reportaje sobre la captura de uno de los atracadores más buscados de Europa, muestra la capacidad de las fuerzas españolas para actuar en escenarios complejos y coordinados con socios internacionales.
La participación de la Armada española en la Parada Naval 250 y en ejercicios de la OTAN subraya el papel activo de España en la seguridad colectiva y la proyección internacional de sus Fuerzas Armadas. El despliegue coincide con un momento de revisión de alianzas y estrategias en el Atlántico Norte y el Ártico, regiones que ganan relevancia por su valor geopolítico y económico. La cooperación militar, pese a las diferencias políticas, sigue siendo un pilar en la relación entre España y Estados Unidos, y contribuye a la estabilidad en un entorno internacional cada vez más incierto.