Un incendio en La Vall d’Uixò avanza hacia zona forestal y fuerza el desalojo preventivo de una urbanización. Siete medios aéreos y numerosos equipos terrestres trabajan en la extinción. El riesgo sigue siendo alto.
La Vall d’Uixò, en Castellón, afronta una situación crítica tras declararse un incendio en una zona de vegetación que ya ha alcanzado áreas forestales. El avance de las llamas ha obligado a activar la situación 1 del Plan Especial de Incendios Forestales (PEIF), lo que implica riesgo para bienes forestales y, en menor medida, para la población. Como medida preventiva, se ha procedido al desalojo de una urbanización cercana, según ha informado el Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón.
En la zona trabajan siete medios aéreos, entre ellos tres helicópteros y dos aviones, además de seis dotaciones del Consorcio de Castellón y catorce equipos de bomberos forestales de la Generalitat, dos de ellos helitransportados. El despliegue incluye también un camión nodriza pesado con capacidad para 35.000 litros, una unidad de mando, tres coordinadores forestales, un técnico forestal y una unidad de jefatura. El Ayuntamiento de Castelló de la Plana ha enviado una ambulancia, un vehículo ligero, un camión nodriza, un jefe y dos bomberos. La Guardia Civil y la Policía Local colaboran en las labores de evacuación y control de accesos.
El Centro de Coordinación de Emergencias mantiene la alerta ante la evolución negativa del fuego, que sigue sin estar controlado. La prioridad de los equipos es evitar que las llamas se extiendan a zonas habitadas y minimizar daños en el entorno natural. La coordinación entre los distintos cuerpos de emergencia resulta clave en este tipo de situaciones, donde la rapidez de respuesta puede marcar la diferencia.
Este tipo de incidentes no es aislado en la geografía española. Recientemente, otro incendio forestal en la M-501, cerca de Pelayos de la Presa, obligó a tomar medidas de emergencia y a confinar a residentes, como se detalla en este reportaje sobre la respuesta ante fuegos en zonas residenciales. La recurrencia de estos episodios subraya la importancia de los planes de prevención y la necesidad de recursos suficientes para la extinción.
Castellón es una de las provincias con mayor superficie forestal de la Comunidad Valenciana, lo que incrementa el riesgo de incendios durante los meses más cálidos. El PEIF establece diferentes niveles de alerta según la peligrosidad y el posible impacto sobre la población y el medio ambiente. La rápida evacuación de urbanizaciones próximas a focos activos es una de las medidas más efectivas para evitar daños personales. En los últimos años, la coordinación entre administraciones y la inversión en medios aéreos han permitido mejorar la capacidad de respuesta, aunque la amenaza de incendios forestales sigue siendo una preocupación recurrente en la región.