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Junts pierde apoyo tras su papel clave en la inestabilidad política

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

Junts pierde apoyo tras su papel clave en la inestabilidad política Español.News © espanol.news
Junts pierde apoyo tras su papel clave en la inestabilidad política © espanol.news

El respaldo inicial de Junts al Gobierno de PSOE-Sumar en 2023 se transformó en una fuente de inestabilidad. La formación catalana ve caer su credibilidad y se distancia de su base tradicional.

La legislatura española iniciada en 2023 quedó marcada por el apoyo de Junts per Catalunya a la investidura del Gobierno de coalición PSOE-Sumar. Sin embargo, desde el primer momento, la formación liderada por Carles Puigdemont dejó claro que no pretendía integrarse en la mayoría parlamentaria que debía sostener al Ejecutivo. Esta decisión situó a Junts como bisagra entre bloques y abrió la puerta a una inestabilidad que ha condicionado la política nacional desde entonces.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha tenido que afrontar una legislatura en la que la falta de apoyos sólidos ha sido una constante. Junts, con sus siete diputados, se negó incluso a respaldar los Presupuestos Generales del primer año, dificultando la gobernabilidad y alimentando el ruido político en el Congreso. Esta posición ha facilitado que PP y Vox capitalicen el descontento y mantengan la presión sobre el Ejecutivo, especialmente en torno a casos de corrupción y debates territoriales.

La estrategia de Junts ha consistido en distanciarse del bloque progresista y recuperar su perfil como referente de la derecha catalana. Para ello, ha optado por obstaculizar sistemáticamente la acción del Gobierno, a pesar de que fue el propio Ejecutivo de Sánchez quien impulsó los indultos y la amnistía para los líderes del procés, incluido el propio Puigdemont. Esta paradoja ha generado críticas y ha puesto en cuestión la coherencia de la formación.

El desgaste de Junts se refleja en las encuestas, que muestran una caída sostenida en la intención de voto. La pérdida de credibilidad se atribuye a su giro estratégico y a la ruptura con su imagen de fuerza moderada, que caracterizó a Convergència Democràtica de Catalunya en tiempos de Jordi Pujol. La apuesta por el independentismo radical y la alianza con la CUP en 2017 acabó fragmentando su electorado, que ahora se dispersa entre la abstención, ERC, PP, Vox y nuevas opciones como Sílvia Orriols.

En este contexto, la formación intenta reafirmar su identidad y su peso en Cataluña, pero la comparación con la antigua CDC y el liderazgo de Pujol resulta inevitable. La situación de Junts contrasta con otros movimientos internos en la política española, como la pugna por el liderazgo en el PSOE de Madrid, donde la búsqueda de apoyos y la fragmentación interna también marcan la agenda, según se refleja en la reciente competencia entre Reyes Maroto y Enma López.

La crisis de Junts ilustra cómo la volatilidad parlamentaria y la falta de alianzas estables pueden debilitar tanto a los gobiernos como a los propios partidos que apuestan por la confrontación. En el caso catalán, la pérdida de centralidad de Junts abre espacio a nuevas fuerzas y reconfigura el mapa político, mientras el Gobierno central sigue dependiendo de equilibrios frágiles para sacar adelante sus iniciativas.

En los últimos años, la política española ha estado marcada por la fragmentación y la dificultad para formar mayorías estables. El papel de partidos bisagra como Junts se ha vuelto determinante, pero también arriesgado, ya que la volatilidad puede traducirse en pérdida de influencia y de base electoral. La experiencia de Junts muestra los límites de una estrategia basada en la presión constante y la ausencia de compromisos duraderos.

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