El uso de creatina se extiende en gimnasios y tratamientos médicos en España. Especialistas advierten sobre riesgos y restricciones. La supervisión médica es clave para evitar complicaciones.
El consumo de creatina como suplemento ha dejado de ser exclusivo de atletas de élite y se ha convertido en una tendencia visible en gimnasios de toda España. Su popularidad crece tanto entre quienes buscan aumentar masa muscular como en personas sometidas a rehabilitación o con dietas restrictivas. Sin embargo, la expansión de su uso ha reabierto el debate sobre los riesgos y la necesidad de control médico estricto.
La creatina es una sustancia natural formada por tres aminoácidos, presente en músculos y cerebro. El cuerpo la obtiene en pequeñas cantidades a través de alimentos como carnes rojas y mariscos, aunque la mayor parte de la creatina suplementaria proviene de productos artificiales. Según la Clínica Mayo, órganos como el hígado, el páncreas y los riñones también pueden sintetizarla, almacenándose principalmente en los músculos para aportar energía durante el esfuerzo físico.
En el ámbito deportivo, la creatina se ha consolidado como uno de los suplementos más estudiados y utilizados para mejorar el rendimiento y acelerar la ganancia de masa muscular. Casos como el del tenista Djokovic, que recurrió a la creatina durante la final más larga del ATP de Cincinnati, han contribuido a su fama. Pero su uso no se limita al deporte: también se prescribe en el tratamiento de trastornos neuromusculares, insuficiencia cardiaca y algunas afecciones cerebrales, siempre bajo indicación médica.
El nutricionista Pablo Ojeda destaca que la creatina ofrece un "plus" energético, comparándolo con una carga extra para el cuerpo en situaciones de alta demanda. Además, investigaciones recientes sugieren posibles beneficios en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, aunque estos efectos aún requieren mayor evidencia científica.
La decisión de tomar creatina no es universal. Los especialistas insisten en la importancia de consultar previamente con un médico, ya que la interacción con otros tratamientos o el consumo excesivo pueden provocar complicaciones, especialmente en el caso de suplementos liposolubles. La creatina está especialmente indicada para deportistas, personas con niveles bajos de esta sustancia —como quienes siguen dietas vegetarianas o veganas— y pacientes en procesos de recuperación tras lesiones o periodos de inmovilización.
No obstante, existen contraindicaciones claras. Según Mónica Herrero, vicepresidenta del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Aragón, la creatina no es adecuada para todos los perfiles. El Science Media Centre España advierte que su uso no se recomienda en personas con enfermedades renales o hepáticas, ni en quienes no realizan actividad física intensa. Además, durante el embarazo y la lactancia, la falta de estudios concluyentes sobre su seguridad lleva a desaconsejar su consumo.
En España, la regulación de los suplementos alimenticios exige que los productos de creatina cumplan con estándares de calidad y etiquetado, pero la venta libre facilita el acceso sin control sanitario. El Ministerio de Sanidad recuerda que el abuso de suplementos puede tener consecuencias graves y subraya la importancia de la supervisión profesional. La creatina, aunque ampliamente estudiada, no sustituye una dieta equilibrada ni un plan de entrenamiento adaptado a cada persona.
Como contexto, la creatina es uno de los suplementos más investigados a nivel mundial, con un perfil de seguridad favorable en adultos sanos cuando se utiliza en dosis recomendadas. Sin embargo, su uso prolongado o en dosis elevadas puede afectar la función renal en personas predispuestas. En España, la tendencia al alza en el consumo de suplementos deportivos ha llevado a las autoridades sanitarias a reforzar campañas informativas sobre el uso responsable. La creatina no está prohibida en el deporte profesional, pero su consumo debe ser evaluado individualmente, considerando antecedentes médicos y objetivos personales.