La Familia Real cerró la semana en Palma con su habitual cena en Portixol. La presencia de Jean Henri Fruchaud, amigo cercano de la Reina Sofía, marcó la velada. El encuentro se produjo tras días de agenda intensa para Felipe VI.
La Familia Real ha vuelto a cumplir con una de sus costumbres más arraigadas en Palma: la tradicional cena en el restaurante Mia, situado en Portixol. Este año, la cita ha cobrado un matiz especial por la presencia de Jean Henri Fruchaud, viudo de la princesa Tatiana Radziwill y amigo íntimo de la Reina Sofía, que se unió al encuentro familiar tras un periodo especialmente difícil para la Emérita.
La agenda de Felipe VI en los últimos días ha estado marcada por la tensión nacional e internacional. El monarca regresó este sábado a Palma tras un viaje exprés a Colombia, donde asistió a la toma de posesión de Abelardo de la Espriella. Apenas aterrizó, se dirigió al Palacio de la Almudaina para presidir la entrega de trofeos de la 44 Copa del Rey Mapfre, en la que el barco Hispania, con el propio Rey a bordo, obtuvo el segundo puesto.
Sin apenas descanso, Felipe VI se trasladó a Portixol para reunirse con la Reina Sofía, la Reina Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. La velada se prolongó hasta pasada la medianoche y destacó por el ambiente familiar y la complicidad entre los asistentes. La presencia de Jean Henri Fruchaud, habitual en los veranos de Marivent junto a su esposa y la hermana de la Reina Sofía, Irene de Grecia, sirvió de apoyo emocional para la Emérita, que el año anterior perdió a dos de sus amigas más cercanas en un corto periodo de tiempo.
En el plano más anecdótico, la Infanta Sofía lució un vestido de Desigual que ya habían llevado previamente tanto la Reina Letizia como la Princesa Leonor en ocasiones similares, mientras que la Reina repitió un traje blanco estrenado en la recepción a la sociedad civil balear en 2025. La Princesa Leonor optó por un diseño nuevo de la firma Babbaki, siendo la única en estrenar vestuario en la cita.
Con esta cena, la Familia Real suele poner fin a sus apariciones públicas en la isla antes de retomar sus respectivas agendas. Este verano, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía participaron en tres actos oficiales, incluida la visita a un centro de inclusión para personas con problemas de salud mental y la recepción a la sociedad civil balear. La Reina Letizia, por su parte, presidió la clausura del Mallorca Film Festival. Se prevé que las tres abandonen la isla en los próximos días, mientras que Felipe VI permanecerá junto a la Reina Sofía algunos días más en el archipiélago.
Palma y el entorno de Portixol se han consolidado en los últimos años como el epicentro de las reuniones privadas de la Familia Real durante el verano. La elección del restaurante Mia responde a una preferencia consolidada y a la búsqueda de discreción en un ambiente relajado. La presencia de invitados cercanos, como Jean Henri Fruchaud, subraya el carácter familiar y la importancia de los lazos personales en estos encuentros. Según espanol.news, este tipo de citas refuerzan la imagen de cercanía de la Familia Real y su vínculo con Mallorca, un destino clave en la agenda estival de la monarquía española.
La tradición de las cenas familiares en Palma se mantiene pese a las obligaciones institucionales y los desplazamientos internacionales del Rey. La continuidad de estos encuentros, incluso en años marcados por la tensión política o la pérdida personal, refleja la voluntad de la Familia Real de preservar sus costumbres y su conexión con la isla. Mallorca, y en particular Portixol, sigue siendo el escenario elegido para cerrar el capítulo veraniego antes del regreso a la actividad oficial en Madrid.