El encarecimiento de la energía vuelve a presionar la inflación en Europa. España registra la mayor subida entre las grandes economías. El impacto se nota en el IPC y en la previsión para 2026.
El precio de la energía en Europa ha vuelto a dispararse en julio, situando la inflación interanual de la eurozona en el 2,9%, según los últimos datos de Eurostat. Este incremento, una décima más que en junio, se debe principalmente a la subida de más del 10% en los costes energéticos, que recuperan niveles cercanos a los máximos de primavera. En el conjunto de la Unión Europea, la inflación también subió una décima, alcanzando el 3%.
España destaca entre las grandes economías del euro por registrar la mayor presión inflacionista, con un 3,9% en julio según el indicador armonizado europeo. Esta cifra supera la media de la eurozona y refleja el fuerte impacto del encarecimiento energético, que en julio alcanzó un 10,3% más que el año anterior. El dato se acerca a los picos del 10,8% observados en abril y mayo, y contrasta con el 3,6% calculado por el INE para el IPC nacional.
El contexto geopolítico sigue siendo clave en la evolución de los precios. Desde el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero, la tensión en el estrecho de Ormuz ha elevado la incertidumbre en los mercados energéticos, afectando directamente al coste de la energía fósil en Europa. La energía se consolida como el segundo componente que más contribuye al índice general de inflación, solo por detrás de los servicios, y por delante de los bienes industriales no energéticos y los alimentos, alcohol y tabaco.
Si se excluye la energía, la inflación en la eurozona se mantiene en el 2,2%, igual que en junio y ligeramente por debajo de los primeros meses del año. Sin embargo, la inflación subyacente, que descarta tanto la energía como otros precios volátiles como los alimentos frescos, subió al 2,5% en julio, una décima más que el mes anterior. Este indicador es seguido de cerca por gobiernos y bancos centrales como referencia de tendencia.
La evolución de la inflación varía entre los países miembros. En julio, 15 Estados experimentaron un descenso respecto a junio, tres se mantuvieron estables y nueve registraron aumentos. Suecia (0,3%), República Checa (1,3%), Dinamarca y Hungría (1,6%) presentaron las tasas más bajas, mientras que Rumanía (8,2%), Lituania (5,4%), Chipre y Bulgaria (4,4%) sufrieron los mayores incrementos.
Entre las principales economías del euro, España lidera el repunte con un 3,9%, seguida de Italia (2,9%), Alemania (2,8%) y Francia (2,4%). Tanto Alemania como Francia también vieron aumentar su inflación en julio, con subidas de cuatro décimas respecto al mes anterior.
El Banco Central Europeo prevé que la inflación en la eurozona se mantenga en torno al 3% durante el resto de 2026, aunque la evolución dependerá en gran medida de la resolución de la crisis en Oriente Próximo. Según el economista jefe del BCE, Philip Lane, la situación actual no es comparable a la de 2022, pero sigue estando por encima del objetivo del 2% marcado por los bancos centrales.
Además del factor energético, fenómenos meteorológicos como El Niño podrían ejercer una presión adicional sobre el IPC, especialmente a partir de 2027, cuando se espera que el precio de los alimentos se convierta en uno de los principales motores de la inflación.
La inflación mide el aumento generalizado de los precios de bienes y servicios en un periodo determinado. En la eurozona, el objetivo del BCE es mantenerla cerca, pero por debajo, del 2%. El indicador armonizado permite comparar la evolución entre países, aunque puede diferir de los datos nacionales. El encarecimiento de la energía suele trasladarse a otros sectores, afectando tanto a empresas como a consumidores. La volatilidad geopolítica y los fenómenos climáticos extremos pueden seguir condicionando la evolución de los precios en los próximos años.