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La Plaza de Cibeles reunió a más de 1,2 millones de personas en la misa con la presencia de la familia real

Ricardo Rubio Español.News

Publicado por Ricardo Rubio

La Plaza de Cibeles reunió a más de 1,2 millones de personas en la misa con la presencia de la familia real Español.News
La Plaza de Cibeles reunió a más de 1,2 millones de personas en la misa con la presencia de la familia real

El Papa León XIV ofició misa en el centro de Madrid: la policía cerró el acceso. En Madrid se celebró una multitudinaria misa bajo la dirección de León XIV. La policía limitó la entrada debido al número récord de fieles. Al acto asistieron la familia real y destacados dirigentes políticos del país.

La mañana del domingo, la plaza de Cibeles en Madrid se convirtió en el escenario del mayor evento religioso de los últimos años: el papa León XIV celebró allí una solemne misa con motivo de la festividad del Corpus Christi. Según los organizadores, la cantidad de asistentes superó los 1,2 millones de personas, lo que obligó a la policía a cerrar completamente el acceso a las calles céntricas de la ciudad incluso antes del inicio de la ceremonia.

Antes del comienzo de la misa, el papa León XIV recibió de manos del alcalde José Luis Martínez-Almeida la llave y la medalla de la ciudad, además de dejar una dedicatoria en el Libro de Honor de Madrid. La parte protocolaria se prolongó y la ceremonia comenzó con retraso. Tras los saludos oficiales, el pontífice y los representantes del clero se dirigieron a la sacristía especialmente habilitada, ubicada en dos plantas del edificio del ayuntamiento.

La presencia de la familia real atrajo especial atención: el rey, la reina Letizia y sus hijas llegaron al comienzo de la ceremonia y se ubicaron a la izquierda del altar. El protocolo permitió a la reina volver a hacer uso del «privilegio del blanco», mientras que la princesa Leonor y la infanta Sofía optaron por atuendos coloridos para la ocasión, en contraste con los vestidos negros que habían llevado la víspera en el palacio.

Entre los invitados también figuraban el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y otras figuras clave de la política nacional. Los organizadores señalaban que oficialmente se habían registrado unas 380 mil personas, pero la participación real fue mucho mayor, lo que provocó aglomeraciones en los accesos y requirió la intervención policial para mantener el orden.

Desde temprano por la mañana, miles de peregrinos y fieles ocupaban los sectores alrededor de la plaza; muchos llegaron a Madrid durante la noche o de madrugada. Al abrirse los accesos a los sectores, se produjo cierta tensión: algunas personas intentaron abrirse paso hacia los mejores lugares y la policía tuvo que intervenir para evitar incidentes. Según Europa Press, algunas calles como Recoletos quedaron completamente abarrotadas mucho antes del inicio de la misa.

El acompañamiento musical estuvo a cargo de coros y orquestas conjuntos, incluyendo los conjuntos de JMJ y San Juan de Ávila, así como coros infantiles del monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Tras la misa tuvo lugar la tradicional procesión, para la cual voluntarios prepararon alfombras florales y decoraciones desde primeras horas.

Por la tarde, el papa León XIV tenía previsto reunirse con representantes de la comunidad agustiniana en la Nunciatura y luego acudir al Movistar Arena para encontrarse con figuras del ámbito cultural, económico y deportivo. La magnitud del evento y el interés por la visita del Pontífice son comparables a los mayores acontecimientos urbanos de los últimos años. Como referencia, en Madrid anteriormente se discutieron otros eventos de gran envergadura, por ejemplo, el posible nombramiento de Fernando Hierro en un puesto clave de la academia de fútbol, lo que también generó expectación pública (más detalles sobre los cambios de personal en el deporte madrileño).

La festividad del Corpus Christi se celebra tradicionalmente en España como uno de los días católicos más importantes, acompañada de procesiones multitudinarias y actos litúrgicos. En esta ocasión, la organización del evento requirió un esfuerzo significativo por parte de los servicios municipales: se desplegaron fuerzas policiales adicionales, se cerraron las principales arterias del centro y el edificio del ayuntamiento fue temporalmente adaptado para las necesidades de la ceremonia religiosa. Según RUSSPAIN, acontecimientos religiosos de esta magnitud ejercen un notable impacto en la infraestructura urbana y exigen una coordinación entre el municipio, la Iglesia y los servicios de seguridad.

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