La UE permite a los países limitar la ayuda social para extranjeros desempleados. La Unión Europea ha acordado una reforma que permitirá a los países restringir el acceso a prestaciones sociales para ciudadanos de la UE que no tengan empleo ni vínculos con el sistema local de seguridad social. Las nuevas normas afectarán a quienes se trasladen sin historial laboral.
Los ciudadanos de la Unión Europea que se trasladen a otro país miembro sin trabajo y sin historial de cotizaciones en el sistema local de seguridad social pronto se enfrentarán a nuevas restricciones. Bruselas ha acordado una reforma que otorga a los Estados el derecho a endurecer las condiciones de acceso a ciertos tipos de ayuda social para estos residentes. Aún queda la aprobación formal, pero el fondo de los cambios ya está establecido.
Se trata de subsidios y prestaciones que antes estaban disponibles para la mayoría de los ciudadanos de la UE en base a la residencia legal. Ahora, los países podrán exigir no solo un permiso de residencia, sino también una vinculación demostrada con el mercado laboral o el sistema de seguridad social —por ejemplo, un contrato de trabajo, un periodo de cotización o algún otro estatus estable.
Qué cambia para quienes se mudan
La principal novedad es la posibilidad de denegar ciertos tipos de ayuda a quienes no hayan trabajado ni cotizado en el nuevo país. Esto no implica la pérdida automática de todos los derechos: la residencia legal, las circunstancias personales y el estatus real en el país seguirán teniendo peso. Sin embargo, el criterio formal de ‘vinculación’ con el sistema de seguridad social se convierte en clave.
La reforma surge como respuesta a la demanda de varios países que pedían claridad sobre quién y bajo qué condiciones debe financiar el apoyo social para ciudadanos de la UE sin historial laboral en su nuevo país. Ahora, cada administración podrá definir claramente su responsabilidad y evitar situaciones conflictivas.
Cambios para desempleados y otras categorías
Un cambio importante también afecta a las prestaciones por desempleo. Los ciudadanos de la UE que busquen trabajo en otro país podrán recibir el subsidio de desempleo de su país de origen hasta seis meses, y la prórroga de este periodo dependerá de la decisión del país receptor. Las nuevas normas también afectan a los trabajadores desplazados, autónomos y personas que requieren cuidados prolongados: para ellos, las condiciones de acceso a la ayuda también pueden modificarse.
Como resultado, la reforma no elimina el apoyo social, pero hace que su obtención dependa más de la participación real en la economía del país. Quienes se muden deberán estudiar cuidadosamente los requisitos: en algunos casos bastará con la residencia legal, y en otros será necesario demostrar un vínculo laboral o con el seguro.
La pregunta sobre cómo influirán exactamente las nuevas normas en la economía y el mercado laboral sigue abierta. Según la estimación de russpain.com, este tipo de reformas puede reducir la carga sobre los presupuestos de los países de la UE, pero al mismo tiempo dificultar la vida de quienes contaban con un acceso rápido al apoyo social tras mudarse. A modo de comparación, anteriormente la Comisión Europea preveía que la economía española seguiría superando la media de crecimiento de la UE; más detalles al respecto en el material sobre las perspectivas de la economía española.
La aprobación definitiva de la reforma se espera en los próximos meses. Después, los países de la UE podrán introducir las nuevas normas en su legislación nacional, y los ciudadanos deberán tener en cuenta estos cambios al planificar su mudanza y contar con el apoyo social.